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Cigarrillo electrónico: Diez cosas que deberías saber sobre la última moda

El cigarrillo electrónico comenzó siendo un artículo raro y de farmacia cuyo consumo estaba asociado a las terapias para dejar de fumar. Hoy día este aparato compuesto de batería, atomizador y un depósito o cartucho recargable se ha convertido en el gadget de moda, y las tiendas especializadas crecen como setas en los centros comerciales vendiendo los modelos más fashion. Y, aunque se sigue utilizando en las terapias para dejar fumar, cada vez son más quienes piden prudencia.

La peligrosidad de estos dispositivos y su regulación es materia de debate en nuestro país y los de nuestro entorno desde hace meses. Pero la semana pasada el Complejo Hospitalario Universitario de La Coruña (CHUAC) en Galicia diagnosticó el primer caso de neumonía lipoidea asociada directamente al consumo de cigarrillos electrónicos, el segundo del mundo, lo que ha exacerbado la discusión. “Que un señor que fuma 60 cigarrillos diarios en Galicia haya enfermado, a mí no me parece significativo (…) Hoy por hoy no estamos en disposición de decir que sea maligno”, apunta Miguel Moreno, médico especialista en tabaco e internista. “Probablemente surgirán más casos”, opina Francisco Camarelles, portavoz del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo.

Mientras entre la ciudadanía cunde la confusión. Tratamos de resolverte las principales dudas:

  • ¿Sabemos lo que consumimos? Existen distintos compuestos en las recargas de los cigarrillos electrónicos. Las cantidades de nicotina suelen venir especificadas, no así otros componentes que se utilizan para hacer posible la volatización sin combustión, como la glicerina o alcoholes. “No sabemos lo que fumamos, ni para lo bueno, ni para lo malo. Tampoco se puede afirmar que sean sustancias lesivas”, opina Moreno.
  •  ¿Sirve para dejar de fumar? Existe mucha controversia entre los propios profesionales en este punto. El Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo señala en un informe que estos productos “pueden tener el efecto adverso de impedir el cese definitivo del consumo de tabaco o animar a los jóvenes y a los exfumadores a probar estos nuevos productos, al verse atraídos por los sabores y la falsa imagen de seguridad”. No obstante, doctores como Moreno, aunque admiten su parte negativa, defienden su utilidad: “A mí cualquier estructura que nos separe del tabaco tradicional me parece bien”. Y añade, “yo no sé si tiene sentido demonizar los cigarrillos electrónicos si pueden sernos útiles”. Por su parte Francisco Camarelles señala que “se necesitarían muchos más estudios para determinar su validez. Hay otros métodos para dejar de fumar que sí están comprobados y que, desde luego, son preferibles”, dice Francisco Camarelles, portavoz del Comité Nacional de Prevención del tabaquismo.
  • ¿Es adictivo? El doctor Camarelles es claro en este punto, claro: “Si llevan nicotina, la nicotina es un producto adictivo y tóxico”. Y añade: “En Estados Unidos ya hay estudios en los que se han diagnosticado casos de adicción vinculados al cigarrillo electrónico”.
  • ¿Causa neumonía o cáncer? Hoy por hoy los doctores coinciden en que no hay estudios que permitan vincular éstas u otras enfermedades directamente al vapeo.
  • ¿Es una alternativa para una embarazada? Hay mujeres fumadoras que cuando se embarazan recurren a estos productos como alternativa en principio menos nociva, ¿es una buena idea? Moreno señala que, desde luego, “en una embarazada que no pueda dejar de fumar, prefiero el cigarrillo electrónico al tabaco, que eso sí sé a ciencia cierta que perjudica al feto”. “Una embarazada lo que tiene que hacer es dejar de fumar y dejarse de tonterías. No existe ningún estudio con embarazadas y estos dispositivos; yo desde luego no me atrevería a aconsejarlo”.
  • ¿Son más perjudiciales si son de sabores? El Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo ha expresado su preocupación por los sabores, pero no tanto por la mayor peligrosidad de los aditivos que se emplean para aromatizar a fresa o plátano, sino por la utilización de esta característica para atraer a las poblaciones más jóvenes. “Si la primera vez que se prueba encontramos un sabor dulce en lugar de uno amargo es más fácil que repitamos”, señala Camarelles.
  • ¿Hay 'vapeadores pasivos'? Otro de los puntos más controvertidos en torno al nuevo cigarrillo electrónico es saber hasta qué punto el vapor que se desprende puede ser perjudicial para el entorno, por ejemplo, en un restaurante, para otros comensales o camareros que puedan estar expuestos. “Yo estoy en contra del tabaco, pero de ahí a decir que el vapor perjudica a quienes están alrededor… No es cuestión de salir a hachazos a destruirlo todo”, dice Moreno. “Eso no es como el vapor de agua de cocer patatas”, señala por su parte Camarelles, quien recuerda que tuvieron que pasar muchos años antes de que se demostrase la toxicidad del humo ambiental. “¿Qué pasará dentro de quince años?, ¿vamos a exponer a la población?”.
  • ¿Se puede 'vapear' en un hospital? Uno de los detalles más llamativos del caso descrito en Galicia es que el paciente consumía las cargas de cigarrillo electrónico en el propio hospital. Y es que el vacío legal existente actualmente hace que, salvo en Andalucía, Cataluña o el País Vasco, donde se reguló para mantener algunos espacio públicos libres de vapores, hoy por hoy se pueda vapear en cualquier lugar.
  • ¿Se va a regular? ¿Cómo? El pasado 19 de febrero el Congreso de los Diputados aprobó una modificación de la Ley General del Defensa de los Consumidores y Usuarios que implica algunas restricciones para esta industria: no se podrá utilizar en transportes o edificios públicos como hospitales o centros educativos. Sin embargo, el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, entre otros, han pedido al Senado, donde la norma continúa su trámite, que se aplique una legislación más restrictiva y se equipare a la que rige en el caso del tabaco, prohibiendo, por ejemplo, fumar en cualquier espacio cerrado.
  • ¿Se puede publicitar? Hoy por hoy, sin problemas, existe el mismo vacío legal. La norma aprobada en el Congreso de los Diputados prevé prohibir la publicidad y promoción de este tipo de productos en horarios y espacios infantiles. No obstante, desde Comisión Nacional del Prevención del Tabaquismo no entienden que si ya hay una normativa europea que equiparará la publicidad a la del tabaco se retrasen las restricciones a dentro de dos años cuando haya que transponerla.Piden que la publicidad se limite desde ya.
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