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De nada han servido las 20.000 firmas de la petición online, o las ofertas de otros zoológicos: el zoo de Conpehague decidió sacrificar ayer un pequeño bebé jirafa llamado Marius y perfectamente sano. Al parecer, el motivo es cumplir la normativa de la Asociación Europea de Zoológicos y Acuarios. Había problemas de consanguineidad porque en el programa de cría del centro hay varios ejemplares con genes similares, algo desaconsejado por esta institución.

Según el centro, de este modo se evita la endogamia. Además el ejemplar, al haber nacido en cautividad no hubiera podido sobrevivir en estado salvaje.

El bebé jirafa fue sacrificado de un tiro en la cabeza con una pistola neumática. Pero además, lo que ha terminado de escandalizar en redes sociales es que la autopsia y posterior descuartizamiento del cadáver se realizó frente a un grupo de niños, supuestamente con fines educativos. A pesar del escándlo que esto ha supuesto en las redes sociales, los padres de los niños conocían los detalles de la actividad y habían dado su autorización.

Los restos de la jirafa Marius fueron dados como alimento a los leones del propio centro.