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Ocho o nueve meses de sufrimiento en el peor de los casos. Ese es el tiempo que le queda de vida a un enfermo terminal. Luchando por sobrevivir en una crisis económica que ha estado a punto de llevarse sus fortalezas pero a la que han sabido hacer frente. Sin embargo, un invitado inesperado parece que va a privarles de su verdadero sueño: el que llevan haciendo día a día durante muchísimos años.

No hablamos de nombres, hablamos de los numerosos negocios que están a punto de 'echar el cierre' a lo largo y ancho de España por un virus que acabará con la actividad de muchos: la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Sin medidas que le pongan freno a este continuo goteo, parece inevitable afirmar que diciembre de 2014 será una fecha trágica para extinguir los numerosos contratos del alquiler que tiene los locales comerciales firmados antes del año 1994.

¿QUÉ ES ESTO DE LA RENTA ANTIGUA?

Eduardo Fernández- Fígares, miembro de Abogados para Todos– explica que “los denominados contratos de arrendamiento de renta antigua son aquellos que se firmaron en una fecha anterior a mayo de 1985″. Fígares apunta que son unos contratos de “larga duración” y con una “renta muy baja”, que “no es consecuente con los tiempos actuales”.

Las leyes que regulaban esos contratos de arrendamiento anteriores a esa fecha- y que como nos explica este abogado pertenecían a la LAU de 1964-tenían un carácter “protector” a inquilinos y comerciantes.

“En esa época no había los recursos económicos que tenemos ahora y abrir un comercio era mucho más complicado de lo que lo es ahora, que también tiene su dificultad, evidentemente”, apunta Eduardo Fernández- Fígares.

UNOS SE RINDEN, OTROS SIGUEN LUCHANDO

¿Qué hago con mi negocio? ¿Puedo pagar hasta 50 veces más por el precio de mi local sin acabar en la ruina? ¿Es rentable? En ese dilema se encuentran miles de comerciantes en España. Muchos de ellos- centenarios algunos- han 'tirado la toalla'. Ese es el caso de la emblemática Librería Canuda de Barcelona, que se ha visto obligada a 'bajar la persiana' tras más de 80 años. De pagar algo menos de 1000 euros al mes a pedirles casi 20.000. Un lugar con esencia- en el que Carlos Ruiz Zafón se inspiró para su novela 'La Sombra del Viento' con El Cementerio de los Libros Olvidados– del que se hará cargo la compañía textil Mango.

Otros- los más- se encuentran en plena lucha. Colmado Quilez es un buen ejemplo. Este tradicional local de la Ciudad Condal lleva casi 100 años abierto y la renta antigua puede acabar con él. Su propietario, Carlos Lafuente, se niega a acabar con la misma suerte que la Librería Canuda.

“Esta es la tercera generación que mantiene abierto este negocio. Lo compramos al señor Quilez en 1908. La marca la tenemos, la clientela la tenemos. Lo único que no tenemos es el local que nos quieren arrebatar”, apunta Lafuente.

El propietario de Colmado Quilez señala que llevan un tiempo intentando renovar la renta, aunque no lo han conseguido. Les solicitan entre un 750% y un 1500% más de lo que pagan en estos momentos. “Los propietarios están dispuestos a ofrecer el local a otros comerciantes que ofrezcan más. Esto es un negocio”, apunta.

Lafuente se lamenta por los 14 empleados que podrían acabar en la calle, la mayoría de ellos personas de 50-55 años de edad a los que, confiesa, resultaría “muy duro” tener que despedir por el cese de su negocio. “Vamos a buscar una solución y a luchar por nuestra gente. Esperemos que se cambie la normativa aunque sabemos que viene de Madrid y será difícil. No sabemos si aquí o lejos pero esta esquina es y será la esquina de Colmado Quilez”, concluye.

A esa lucha de poder-para evitar el cierre de todos estos comercios centenarios y que conocen los más 'grandes' y con los que están creciendo los más pequeños- se están uniendo expertos y activistas para evitar que estos negocios 'echen abajo la persiana'. Entre ellos destacan asociaciones como la Emblemátics, que agrupa a más de medio centenar de símbolos históricos de Barcelona. 

Alberto Mejías, cofundador de esta asociación, explica que es imprescindible mantener la esencia de una ciudad y que a ello contribuyen comercios centenarios como la camisería Bonet, Chocolatería Fargas. “Son propiedades la mayoría de ellas que tienen más de 300 años y que han regentado hasta 6 generaciones”, explica.

“Hay que trabajar para mantener la forma antigua de trabajar: cuidar el comercio pero no especular con él. La situación que se plantea en estos momentos es complicada: ni unos ni otros van a ceder. Los comerciantes no van a querer perder dinero y subir sus precios sería 'traicionar' al cliente de toda la vida pero tampoco los políticos cambiarán de opinión con una ley que tienen intención que siga delante”, apunta el cofundador de Emblemátics.

A pesar de estas palabras, Mejías cree que la posibilidad de llegar a un acuerdo es alta porque “ambas partes se han sentado a negociar para evitar un mal que afecte a todos”. La Consejería de Comercio, por petición propia de la oposición municipal en Barcelona, explicó junto al alcalde Xavier Trias la presentación de un plan que proteja el patrimonio interior y exterior de los establecimientos considerados como “históricos”. Una medida que aún está por dilucidar desde la propia administración de la ciudad. 

MADRID Y BARCELONA, CASOS BIEN DIFERENTES

Según un estudio de la Fundació Barcelona Comerç, el 30% de los comercios de la ciudad están afectados por el fin de los contratos. Uno de los negocios tradicionales que ha conseguido salvarse de la quema es la filatelia Monge. Establecimiento abierto desde 1948 que decidió hace unos meses optar por un cambio de local para continuar en el comercio de barrio.

“Nos hemos tenido que trasladar a un entresuelo cercano a donde estamos ahora. Es más grande. Por suerte, pudimos negociar antes de llegar a esta situación que se ha llevado por delante a comercios como Canuda. El problema está en los alquileres”, destaca Aurelio Monge, propietario de esta filatelia.

En Madrid, la situación es diferente. Mercados de abastos como el de Antón Martín van a perder varios comercios debido al fin de la moratoria de la Ley de Arrendamientos Urbanos, que como explica Fernández- Fígares no tiene una fecha concreta: si bien asegura que “será en noviembre o diciembre de este año”.

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ya anunció que no iba a intervenir en estos casos. “La ley de la oferta y la demanda del mercado inmobiliaria”, explicó. Demanda seguirá habiendo, seguramente. La gente comprará, comprará y comprará. Lo malo es que… ¿qué pasará con esa tienda que siempre estaba cuando la necesitabas? ¿Ese pequeño comercio en el que el cliente tenía un feeling especial con su dueño? Pues que sí no cambia nada de aquí a finales de año, es probable que la oferta se haya reducido considerablemente.