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Dani vivió en 2006 una de las experiencias más duras de su vida al llegar a Canarias, junto a otro centenar de personas, en un cayuco. En su intervención en La Mañana de La 1 lo ha descrito como un viaje verdaremente duro.

Ahora, unos pocos años después, vuelve a vivir una experiencia extraordinaria. Pero en esta ocasión es extraordinariamente buena: Dani fue uno de los compradores del décimo que ha llevado al alegría a Granadilla de Abona, el 79.712, que se vendió íntegramente en las gasolineras tinerfeñas. 

Dani, que se encontraba trabajando en la construcción, se había quedado en paro, con lo que interpreta este golpe de suerte como una segunda oportunidad.”A ver si nos organizamos sin perder la cabeza”, ha dicho.