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“Los primeros años fueron superduros, yo aprendí a morir en esos años”.

Es la reflexión de Cristina Quiles, de 40 años, cuando echa la vista atrás, hasta finales de los 90.

Cristina es hoy una mujer con una vida absolutamente normal y su salud es perfecta. Simplemente tiene que hacerse un seguimiento a su enfermedad porque, Cristina, padece una enfermedad crónica: Es portadora del virus del VIH desde hace 17 años.

Ahora presta su imagen para 'Implícate', una nueva campaña educativa para mejorar la calidad de vida a largo plazo de las personas con VIH.

Y para que tenga éxito precisamente se pide la implicación de todo el mundo, desde los propios afectados hasta cualquier otro ciudadano pasando por los médicos y agentes sociales.

Cristina ya trabaja en ello. Nos cuenta que es voluntaria en Apoyo Positivo donde su testimonio sirve de ejemplo de valentía para los nuevos casos o de prevención para el resto.

Allí trata con muchos jóvenes y nos muestra su preocupación por ellos. “La gente joven es más loquilla”, advierte. Lo dice porque “la gente ha bajado la guardia” ante la enfermedad.

“Se les ha quitado el susto”, puntualiza.

Cuenta que en su contacto diario con la población de riesgo, algún joven le ha llegado ha decir que si se infecta no pasa nada, “se toma una pastilla y ya está”.

Porque efectivamente ya hay poca gente que muera en España de Sida, la enfermedad provocada por el virus VIH.

Pero para lo que no hay una pastilla es para el llamado 'sida social', algo que también se pretende erradicar con la campaña 'Implícate'.

Se trata del rechazo de la sociedad a los portadores del virus, al estigma social que tiene (drogas, promiscuidad, etc.) y al desconocimiento en muchos caso (aún estamos así) de su transmisión.

Cristina ha sido valiente en su vida, no oculta su enfermedad aunque recuerda momentos amargos precisamente relacionados con ese estigma social. “Me echaron de un trabajo por tener VIH. Tuve una baja por un catarro y en el parte de baja me pusieron que era VIH positiva y en cuanto me reincorporé mi jefe me echó”, recuerda.

Pero ahora, dice, que poco a poco se va venciendo a ese estigma porque los jóvenes están cada vez más concienciados.

LA CAMPAÑA 'IMPLÍCATE'

La nueva campaña de la que Cristina es imagen (junto a otros dos enfermos) está desarrollada en España por asociaciones de pacientes seropositivos como Adhara, Apoyo Positivo e Hispanosida.

El objetivo es normalizar la enfermedad. Al igual que una diabetes, por ejemplo, tener VIH es una enfermedad crónica controlable pero con muchos retos a nivel clínico, preventivo y social.

La campaña incide en la necesidad de educar a la sociedad sobre la realidad del VIH y pone en marcha jornadas de formación, materiales informativos, reuniones en asociaciones de pacientes, publicidad y audiovisuales con los que ayudar a hacer frente a las comorbilidades (afecciones renales u óseas causadas por el virus y por el tratamiento antirretroviral) que pueden llegar a padecer los pacientes seropositivos.

Para el doctor Vicente Estrada, del Servicio de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, “desde el punto de vista médico, uno de los retos de cara al futuro que nos ocupan es el envejecimiento de los pacientes. Los pacientes viven más tiempo, prácticamente como la población general, por esto es importante hacer prevención. Debemos poner el mayor énfasis en la prevención de los problemas médicos que se puedan prevenir en parte, como la osteoporosis”.

Para otro experto implicado en la campaña, el Coordinador General de Apoyo Positivo, Jorge Garrido, “hoy en día los avances médicos han conseguido frenar los efectos adversos y mejorar la calidad de vida, pero existen procesos derivados del virus y de su medicación que pueden presentarse a lo largo de los años con el virus. La persona afectada por el VIH necesita conocer estas posibles complicaciones, identificarlas y poder hablar de ellas con los agentes sociales y médicos responsables de su cuidado”.

Para que la campaña llegue a buen puerto, todo el mundo debe implicarse en mejorar el conocimiento de la infección que, para hacernos una idea, sumó en el año 2011 un total de 2.763 nuevos casos en toda España y que, sólo en la Comunidad de Madrid, afecta a 19.625 personas.