jueves, 13 agosto 2020 5:23

Cómo quitar los mocos a un bebé de forma eficaz

Aunque no siempre tienen por qué estar acatarrados para tener mocos, lo cierto es que la llegada del frío y el comienzo de curso son dos aliados perfectos para los primeros catarros, que colapsan la respiración de nuestros bebés. Siendo conscientes de la necesidad de acabar con el exceso de mucosidad, que a la larga podría derivar en una otitis, sinusitis o faringitis, ¿cuál es la forma más eficaz de quitar los mocos a un bebé? Consultamos web especializadas como Serpadres o Bebesymas.

Partiendo de la base de que el moco no es malo -tiene altas concentraciones de anticuerpos, o sea, defensas- y protege como una barrera de entrada a virus y bacterias que es, no conviene que el bebé tenga todo el día la nariz taponada.

Si el bebé tiene excesiva mucosidad, el pediatra, lejos de recetarte mucolíticos, suele aconsejar que el pequeño beba mucha agua y, además, descanse en un ambiente húmedo. Para esto último, lo mejor es hacerse con un buen humidificador, sobre todo en lugares en los que la calefacción, demasiado alta, seca la estancia. Eso sí, es importantísimo lavarlo cada día para evitar que se formen hongos.

Si aun así los mocos impiden respirar al bebé, es muy importante el uso de suero fisiológico para limpiar las fosas nasales. Pero, ¿cómo hacerlo? Lo mejor es tumbar al bebé de lado, y el suero se le aplica con ayuda de una jeringuilla en una de las dos fosas nasales. A continuación, se le pone boca abajo y comprobamos que el líquido sale por el otro agujero. Lo mismo hacemos con la otra fosa nasal. Si el bebé no expulsa por sí mismo los mocos, es posible ayudarle con un aspirador nasal de cánula, una perilla de aspiración o pinzas nasales, si bien la eficacia de estos artilugios está muy cuestionada por muchos profesionales.

Esta operación debe hacerse entre tres y cuatro veces al día, pero sólo si notamos que el bebé está incómodo e inquieto y no puede ni comer ni dormir en condiciones. Si no lo impedimos, muchas veces las flemas le producirán vómitos. Los bebés respiran el 90% del tiempo por la nariz, por eso cuando están dormidos y tienen sensación de ahogo suelen despertarse llorando.

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