martes, 29 septiembre 2020 10:57

Embarazo y alcohol: “Una copa de vino puede dañar al feto”

El alcohol es el primer motivo no genético de retraso mental irreversible y evitable en un recién nacido, sólo por detrás del síndrome de Down. Pero, ¿una sola copa de vino durante el embarazo ya podría producir daños en el futuro bebé?

Dependiendo de a quien se le pregunte, la respuesta varía. Aunque hay quienes aseguran que en cantidades moderadas las bebidas de menor graduación como el vino o la cerveza no son nocivas, hay expertos que opinan todo lo contrario. Es el caso de Francisco Pascual, médico de conductas adictivas, asesor de la Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España y miembro de la Junta de Socidrogalcohol, que se muestra tajante ante nuestra pregunta:

“El alcohol pasa de la madre directamente a la barrera placentaria y, de ahí, al feto. Y para un ser que está formando órganos y tejidos en el vientre materno es claramente nocivo. No se ha demostrado que exista algún nivel seguro para beber alcohol en el embarazo. Una sola copa de vino o un vaso de cerveza ya podrían ser perjudiciales. Por eso, lo conveniente es no beber nada”, explica.

UNA RULETA RUSA

Se ha constatado que no es posible asegurar un crecimiento normal del feto, si la madre ha tenido ocasión de beber alcohol en el embarazo. A juicio de este médico, eso es como una ruleta rusa. “Uno de cada 1.000 recién nacidos podría tener el síndrome alcohólico fetal”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 40.000 bebés al año nacen con este síndrome porque sus madres no dejan de beber alcohol en el embarazo.

“Igual que hay medicamentos que administrados a una embarazada podrían provocar sordera al futuro bebé, el consumo de alcohol durante el periodo de gestación podría derivar en unas consecuencias irreversibles para el mismo, por lo que los propios ginecólogos deberían advertirlo a sus pacientes”, matiza.

RASGOS CARACTERÍSTICOS EN EL BEBÉ

Los bebés cuyas madres han bebido alcohol durante el embarazo, nacen con unos rasgos característicos muy especiales en la configuración de la cara, por lo que es fácil distinguirlos del resto.

Así, entre los síntomas físicos más evidentes estarían un perímetro craneal más pequeño, implantación baja de las orejas, desaparición del surco entre la nariz y el labio superior, disminución de peso y talla y malformaciones en el órgano que en ese momento se esté formando. “Si es el momento en que se está formando el corazón, podría sufrir una cardiopatía”, explica Pascual.

El bebé con síndrome alcohólico fetal puede tener dificultades en su desarrollo futuro: “En la coordinación de movimientos, la capacidad de concentración, los comportamientos hiperactivos y la inestabilidad emocional”, concluye este experto.