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¿Tus hijos tienen pistolas de juguete en casa? ¿Juegan a policías y ladrones, a indios y vaqueros? En Brasil, una de las sociedades más violentas del mundo, también están preocupados por el uso de esos juguetes. Tanto es así, que el Gobierno regional de Brasilia, que incluye la capital federal y otras siete ciudades de su órbita de influencia económica y administrativa, ha prohibido por ley la venta de estos artilugios.

Hay que recordar que es la primera ley en ese sentido en Brasil, país que tiene una de las mayores tasas de homicidios del mundo. No así en Sudamérica, donde en Venezuela, por ejemplo, esta prohibición ya está vigente. “Para cambiar la cultura de la violencia tenemos que comenzar en la primera infancia. Nuestros hijos empezarán a entender lo que se repite tanto: que las armas no son juguetes”, dijo el secretario de Justicia del Distrito Federal, Alírio Neto. Dicho y hecho. Los niños jugarán a ser gángsteres con palos quebrados…

La cuestión es: ¿Prohibiendo un juguete que recrea situaciones violentas se puede frenar la violencia real? La prueba de algodón es difícil: Brasil es un país con cerca de 200 millones de habitantes, que registró 43.000 muertes violentas en 2012, el 73% por armas de fuego. Agarrándose a esos datos, surgió un programa gubernamental de Protección de Víctimas de la Violencia en Brasilia que ya lanzó, anteriormente, una campaña contra esos juguetes bélicos en la ciudad más violenta del Distrito Federal, Ceilandia: pedían a los niños entregar sus armas de juguete a cambio de un libro. Después de cinco meses se han recogido 500 armas de plástico

Así las cosas, tras la publicación de la ley, el gobierno local dio un plazo de cuatro meses para el pleno cumplimiento de la norma, y concederá a las jugueterías incentivos comerciales por el stock que tengan de armas de juguete que ya no pueden vender.

¿JUGANDO A SER VIOLENTOS?

De momento, con esta perspectiva y diferenciando absolutamente lo que es un juguete -como objeto simbólico- de lo que es un arma de fuego, el debate sobre este tipo de juegos siempre ha estado muy presente entre las preocupaciones de las familias. Aquí, en España, un país con escasa incidencia de muertes violentas por armas de fuego y en el que existe un promedio de 11 delitos diarios cometidos por personas armadas -no necesariamente relacionados con muertes- , los padres siempre han estado preocupados por el uso que sus hijos hacen de pistolas, escopetas, puñales y ametralladoras de plástico. Sujetos a modas pedagógicas, inclinaciones ideológicas y presión social, la pregunta del millón de los papás sigue siendo: ¿Debo dejar que mis hijos jueguen a policías y ladrones con pistolas de plástico?

Los jugueteros españoles dicen que sí. Ellos fabrican y seguirán fabricando pistolas de juguete que, como indican las principales asociaciones del sector, se venden muy bien dentro y fuera de nuestro país. Están sujetos a las normas de producción y utilización propias de cada legislación, que pueden ser más o menos laxas, y que se diferencian del armamento verdadero por la utilización de colores muy intensos o por la coloración roja del extremo del cañón, como en España. Según Cristina Miró, secretaria técnica de la Asociación Nacional de Fabricantes de Juguetes, “los niños deben seguir jugando a pistoleros. Países con sociedades violentas como Colombia han optado por esta vía prohibitiva… ¿Han conseguido algo?”. Miró asegura que la ley brasileña es “pura demagogia porque los juguetes no pueden ser nunca violentos o sexistas, sino que la violencia está en el uso que se da a los objetos. Llama la atención que el gobierno de un país en el que se registran los índices de muertes violentas más altos del planeta se acuerde de los juguetes para solucionar el problema. ¿No tendrá ese gobierno alguna responsabilidad más, al margen de los juguetes?”

La pregunta que se hace esta especialista en juguetería es: “¿Qué ven de manera cotidiana muchos niños en Brasil? ¿Y en sus casas?”.

Guillermo Fouce, Profesor de Psicología en la Universidad Carlos III de Madrid, cree que “no solo hay que enjuiciar las pistolas de juguete. Es la televisión, determinados espectáculos deportivos. La violencia está presente en nuestra sociedad y nuestros hijos se la van a encontrar. Tenemos que ayudarles a que aprendan a gestionarla y encauzarla. Y para eso, los juguetes y el juego, no solo no son malos sino que pueden ser beneficiosos”.

Este especialista, sin embargo, sí es partidario de regular su compra y utilización: “Los padres tienen que saber, y preocuparse de ello, que hay juguetes que sus hijos no deberían tener antes de cierta edad, y que estos objetos deberían cumplir una serie de cuestiones de diferenciación con las armas reales”. Fouce cree que”los niños deben seguir jugando a policías y ladrones. O a vaqueros e indios… pero lo importante es que sus padres les eduquen en el juego, les controlen esos juegos, que no haya siempre los mismos buenos y malos. Vamos, que no sean siempre los indios, los malvados que han de perder. Y que, además, se lo expliquemos”. 

CONTROL DE ARMAMENTO

Dejando los juguetes al margen, en las sociedades con altos índices de mortandad violenta, el control de armas, de las de verdad, se está imponiendo como estrategia de choque contra esta lacra. Sin salir de Brasil, el gobierno del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) ya había llamado a un referendo para eliminar la venta de armas de fuego en el país, pero obtuvo el 64% de votos en contra. Después de la entrada en vigor del estatuto del desarme en 2004, el ejecutivo brasileño ha retirado de circulación más de 600.000 armas de fuego durante las campañas públicas de desarme.

Muy cerca, en otra de las sociedades más armadas, como Colombia, pese a los avances en
políticas públicas y la existencia de iniciativas de reducción de la violencia
armada, las armas de fuego se siguen cobrando vidas. Así, en 2010 se registraron 15.817 homicidios; de ellos, 12.808 fueron cometidos
con armas de fuego (81%). Es decir 32 por cada
100.000 habitantes
.

En cuanto al vecino del norte, el presidente Barack Obama, llamó hace una semana al poder legislativo a realizar un mayor control sobre las leyes de tenencia de armas. Fue durante un encuentro entre el mandatario y las familias de los caídos durante el tiroteo ocurrido en una base de la Marina en Washington, que dejó un saldo de 12 personas asesinadas. Durante su discurso reconoció: “No hay nación avanzada en el mundo que se enfrente a la violencia armada a la que se enfrenta Estados Unidos”.Y la clave pueden ser las armas que no son de juguete: En este país existen alrededor de 310 millones de armas de fuego, lo que equivale a casi un arma por habitante, y se registra una cifra diez veces mayor de muertos por este tipo de armas que el resto de los países de economías avanzadas… Y esto sí que no es un juego.