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Palencia, 2 sep (EFE).- David Fandila “El Fandi”, que ha cortado tres orejas y ha salido de la plaza en hombros, ha sido el triunfador de la sexta y última corrida de la Feria de San Antolín, celebrada esta tarde en Palencia, festejo en el que Saúl Jiménez Fortes ha obtenido también un apéndice.

FICHA DEL FESTEJO.- Se han lidiado seis toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo. El segundo ha sido sobrero de otro del hierro titular que fue devuelto a los corrales por cojo. Excepto el quinto, que ha sido muy manso, el resto ha dado buen juego, sobresaliendo el cuarto, que mereció los honores de la vuelta al ruedo.

David Fandila “El Fandi”, oreja y dos orejas.

Sebastián Castella, silencio y saludos.

Saúl Jiménez Fortes, saludos tras petición y oreja.

Con las cuadrillas en el centro del ruedo, antes de romperse el paseíllo, la banda interpretó el himno de Palencia, como es habitual en el día de San Antolín, patrono de la ciudad. El público, puesto en pie, puso el alma al acompañar con la letra la interpretación.

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PROTAGONISTA, “EL FANDI”

Después de provocar el delirio con las banderillas, la faena de “El Fandi” tuvo momentos en los que corrió la mano muy bien en series por ambos lados. Para caldear más el ambiente, acudió a los rodillazos que precedieron a una gran estocada.

En el segundo de su lote volvió a transformar los tendidos en un manicomio al banderillear. Con la muleta realizó una faena muy larga en la que hubo temple, lentitud y ligazón. Pocas veces “El Fandi” habrá toreado con la muleta como a este toro de hoy.

El primer toro de Castella fue devuelto a los corrales porque no se tenía en pie. Su sustituto no andaba tampoco sobrado de fuerzas, pero por lo menos permitió a Castella realizar una faena aseada pero muy mal rematada. El diestro francés, que ha sorteado el peor lote, tuvo en su segundo a un manso declarado, al que expuso mucho en una labor porfiona y tenaz pero de imposible lucimiento.

Jiménez Fortes, que sustituyó al anunciado Miguel Ángel Perera, toreó con mucho gusto a la verónica, embebiendo en el percal al toro con mucho temple y mimo. Con la muleta, su faena estuvo presidida por la quietud, la verticalidad y el ajuste. No alcanzó mayores vuelos porque el toro se apagó pronto.

Volvió a estar entonado con el capote en el último de la tarde, inspiración que no el abandonó en la faena de muleta, fue un dechado de valor y torería. La espada le impidió cortar la segunda oreja para acompañar en la salida a hombros de la plaza a “El Fandi”. EFE

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