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Curiosa imagen la captada hoy en las pistas del aeropuerto de Barajas. Un Boeing 747, un avión de un tamaño nada desdeñable, se ha pasado encajado varias horas entre dos farolas del aeródromo madrileño. El problema se produjo cuando los operarios trasladaban la aeronave de Pullmantur. Al hacer uno de los giros, los empleados calcularon mal la maniobra a realizar y abrieron demasiado la trayectoria…