miércoles, 23 septiembre 2020 18:52

Lección magistral de Ponce, a hombros con Manzanares en Linares

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Zalduendo, de muy buena presentación y de buen juego salvo el primero, muy flojo y deslucido. Corrida de buena nota. Al cuarto de nombre, “Robalo”, marcado con el número 26 y de 496 kilos se le dio la vuelta al ruedo después de que se le pidiera el indulto insistentemente.

Enrique Ponce, silencio y dos orejas tras dos avisos.

José María Manzanares, oreja y oreja

Alejandro Talavante, ovación y ovación.

En cuadrillas, muchos hombres de plata destacaron tanto en banderillas como en la brega. Con el percal “Jocho” en el primero de la tarde y Trujillo y Curro Javier en el segundo y quinto respectivamente. En Banderillas saludó Trujillo en el quinto estando a buen nivel Luís Blázquez en el segundo y quinto.

Incidencias: Antes del paseíllo recibió un homenaje el fotógrafo centenario Francisco Cano “Canito”, único superviviente de la corrida de la mortal cogida de Manolete.

También Manzanares recibió el trofeo “Manolete” como triunfador y autor de la mejor faena de la feria de San Agustín del 2011.

Al finalizar el paseíllo se guardo el tradicional minuto de silencio en memoria de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” en el 66 aniversario de su muerte por la mortal cogida que le propinó el toro Islero de la ganadería de Miura.

La plaza tuvo tres cuartos de entrada en tarde agradable.

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PONCE Y SU ETERNA JUVENTUD

Gran corrida de Zalduendo con tan sólo el lunar del primero de la tarde que fue flojo y sin opción de lucimiento. El resto fueron nobles y con calidad. Al cuarto se le dio la vuelta al ruedo después de una obra de arte de Enrique Ponce que dicto una lección magistral de lo que es el arte de torear.

Manzanares estuvo a gran nivel en sus dos toros. Más a gusto en el segundo donde toreo con gusto y templanza sobre todo por el pitón derecho. Con el quinto, actuación de nuevo ligada y templada.

Alejandro Talavante se encontró con su primero, un toro de gran calidad y flojo. Faena en las cercanías donde sacó naturales templados y suaves aunque a la labor le faltara emoción. Algo que si tuvo la del último con un toreo más ligado y profundo por ambos lados. Falló con los aceros en sus dos toros perdiendo el triunfo y la puerta grande.