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Esta organización agraria, en un comunicado, ha expresado su apoyo tanto a las medidas que pueda poner en marcha la Junta de Castilla y León como a otras de control biológico de estos roedores, cuya plaga entre 2007 y 2008 ocasionó importantes daños en el campo en esta Comunidad.

El plan de actuación de la Junta para estos casos incluye medidas como la quema controlada de rastrojos o restos de cultivos, de cunetas y de algunos cauces, han recordado la Alianza.

“A pesar de que a día de hoy no hay daños visibles en los cultivos, lo cierto es que el repunte de los roedores en las cunetas, cauces, regueros y desagües es evidente”, ha advertido.

Este repunte se localiza en una zona agrícola entre las provincias de Ávila y de Salamanca, en localidades como la abulense de Madrigal de las Altas Torres o las salmantinas de Peñaranda de Bracamonte y Cantalapiedra.

Además, el plan de control prevé la colocación de raticidas en las huras o entradas de los refugios bajo tierra de los topillos, han destacado UPA y COAG.

La Alianza ha manifestado también su respaldo a otras alternativas como el control biológico, mediante la instalación de cajas nido para rapaces, que organizaciones conservacionistas como GREFA llevan a cabo con éxito en varias provincias de la comunidad.

“Estas medidas evitarán que la expansión de los topillos pueda alcanzar extensiones importantes y cause pérdidas económicas, resultando crucial adelantarse a los acontecimientos”, ha subrayado la organización.