Compartir

En una rueda de prensa en la Embajada de Egipto en la capital española Zaineldine explicó que no hay ninguna intención por parte del gobierno de su país de ilegalizar la Hermandad pero que es una organización “muy opaca” de la que nadie sabe cuántos afiliados tiene o su financiación.

Asimismo, aseguró que las últimas detenciones de los líderes de los Hermanos Musulmanes, entre los que se encuentra su líder espiritual, Mohamed Badia, se ajustan a la legalidad, ya que están acusados de delitos violentos o de incitar a la violencia y serán juzgados por ello.

“Si alguien defiende públicamente luchar contra el gobierno o atacar a otros grupos de egipcios, entonces su libertad podría ser una amenaza contra la seguridad del país y sería necesario su arresto”, afirmó el diplomático.

En relación con las muertes ocasionadas por las fuerzas de seguridad entre partidarios del depuesto presidente Mohamed Mursi, el diplomático dijo que se debatió la manera de actuar y que finalmente se procedió de ese modo porque “esperar hubiera sido peor”.

La actuación policial y militar se produjo, justificó Zaineldine, porque las personas que estaban acampadas en las plazas se estaban armando y construyendo “fortificaciones” con la idea de luchar contra las fuerzas del orden.

En palabras del diplomático, “en una sociedad nadie debe tener el derecho a usar armas excepto las autoridades. Si encuentras un grupo armado que tiene intención de hacer uso de la fuerza, tienes las opciones de dialogar con ellos para que desistan o enfrentarte a ellos y mandar un mensaje a la sociedad”.

Insistió en el hecho de que la gran mayoría de la población egipcia está en contra de que los Hermanos Musulmanes vuelvan al poder y que “la situación se está calmando, antes se manifestaban miles, ahora sólo son cientos”.

Aseguró que la Hermandad sigue invitada al proceso político de edificar la democracia en Egipto y que el Gobierno del país del Nilo sigue adelante con su plan de llevar a cabo elecciones presidenciales para dentro de seis meses.