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HRW denuncia el uso excesivo de fuerza letal por las autoridades de Egipto

La organización de defensa de los derechos humanos emitió hoy el resultado sobre una investigación de los acontecimientos de la semana pasada en Egipto, que comenzaron con el desmantelamiento (el día 14) por parte de las autoridades de campamentos urbanos de protesta convocados por los Hermanos Musulmanes.

Según las autoridades, el total de muertes de ese día fue de 638, incluyendo 43 agentes de policía, pero HRW indica que al menos en el desmantelamiento del campamento de Rab'a al-Adawiya hubo “al menos 377” muertos, frente a los 288 reconocidos por el Gobierno.

“La decisión de usar munición real a gran escala desde el principio refleja el fracaso en respetar los estándares internacionales básicos de policía sobre el uso de la fuerza letal”, señaló la organización en un comunicado.

Ese nivel de uso de la fuerza no se justifica por las acciones de los manifestantes o la “limitada posesión de armas” por algunos de ellos, añadió HRW, que también lamentó que no se ofreció la posibilidad a que los participantes en las protestas pudieran marcharse de forma segura.

“El excesivo en injustificado uso de la fuerza letal constituye la peor respuesta posible ante la situación tan tensa de Egipto”, señaló Joe Stork, director en funciones de HRW para Oriente Medio y el Norte de África.

HRW indicó que está investigando la disolución de los campamentos de protesta de los Hermanos Musulmanes de Rab'a al-Adawiya (en Nasr City) y de Nahda (en Giza), de los que la primera fue la más grave.

Los manifestantes dijeron que “intentaron marcharse, pero estaban atrapados por los disparos que venían de todas direcciones”, señaló en un vídeo Heba Morayef, directora de HRW en Egipto.

Las autoridades “deben controlar a la policía” y ordenar una rendición de cuentas de los episodios violentos, ya que, “de lo contrario, hay pocas esperanzas de prevenir una escalada”, añadió Morayef.

Para su informe, la organización se ha basado en vídeos grabados durante las protestas, ha hablado con testigos y ha entrevistando a personal médico.

Además, Human Rights Watch criticó a las fuerzas de seguridad por no proteger las iglesias cristianas coptas que fueron atacadas por militantes islámicos en represalia por la violencia.

Al menos 32 iglesias fueron atacadas y veinte de ellas fueron incendiadas, en unos incidentes en los que murió un cristiano.

Las autoridades egipcias de seguridad “son responsables” no solo por lo que hicieron en la represión de las protestas, sino por su fracaso en proteger a las iglesias y las comunidades cristianas “frente a ataques de represalia predecibles”, afirmó Stork en la nota.

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