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TÚNEZ (Reuters) – El presidente del partido islamista que gobierna en Túnez rechazó las demandas de la oposición de un Gobierno sin partidos el jueves y dijo que la experiencia de Egipto debería llevar a los partidos a involucrarse más en el diálogo y resolver la crisis del país.

El presidente del partido Enahda, Rached Ganuchi, dijo que podía aceptar la creación de un gobierno de unidad nacional si todos los partidos políticos estuvieran representados, pero un gabinete de técnicos no podría “gestionar la delicada situación del país”.

En declaraciones un día después de que el vicerresponsable del partido se uniera a la creciente petición de un Gobierno sin partidos y que el Ejército de Egipto cargara contra los partidarios del presidente islamista depuesto Mohamed Mursi, advirtió a la oposición de que no especulara sobre un golpe militar.

La decisión de Ganuchi claramente decepcionará a los partidos de la oposición y a la poderosa federación de sindicatos UGTT que se ha alineado con ellos. Los partidos de la oposición han dicho que negociarían con Ennahda sólo después de que disuelva su Gobierno encabezado por islamistas.

“Rechazamos un Gobierno sin partidos porque este tipo de Gobierno no puede dañar la delicada situación del país”, dijo Ganuchi a los periodistas. “El Gobierno necesita mucho tiempo para gestionar los temas políticos y económicos”, añadió.

“Los acontecimientos en Egipto deberían empujarnos hacia el diálogo”, dijo, calificando las medidas sangrientas del miércoles, en las que han muerto al menos 525 personas, “un fallo de la democracia en Egipto”.

“Aquellos que quieran otro Al Sisi en Túnez”, dijo, en referencia al líder de los militares de Egipto, el general Abdel Fatah al Sisi, “no deberían seguir soñando con ello”.

El ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, el primer alto cargo europeo que visita Túnez desde que surgió la crisis hace tres semanas, también abogó por el diálogo y habló de Egipto como un ejemplo que no había que seguir.

“Túnez no es Egipto”, dijo tras reunirse con el primer ministro Ali Larayedh. “Túnez está camino del cambio y lo que ha ocurrido en Egipto no debe suceder en Tunez”.