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En realidad, esta lluvia de estrellas fugaces son parte del polvo de los meteoros que se encuentran a cientos de kilómetros en la atmósfera y se van quemando a una velocidad de vértigo.

Aunque este fenómeno se puede ver fácilmente desde mediados de julio hasta finales de agosto, durante este fin de semana se da con mayor intensidad pudiéndose observar cientos de 'estrellas fugaces' a la vez sobrevolar los cielos de todas las partes del mundo.

A lo largo de todo el territorio español, son muchas las actividades que se proponen con motivo de este fenómeno astronómico, es especial, por parte de organismos especializados que no dudan en abrir esta ciencia a cualquiera que se acerque durante estos días a estas instalaciones.

En Alicante, la Asociación para el Estudio y la Divulgación de la Astronomía de Alicante (AEDAA), tiene como objetivo acercar la astronomía a cualquier persona a través de su 'Fiesta de las Estrellas' bajo el lema 'Pide 100 deseos'.

También en Santiago de Compostela, el Observatorio Astronómico de la USC ha organizado allí sesiones astronómicas donde se podrá disfrutar del fenómeno estelar en plena naturales, lejos del ruido y las luces de la ciudad.

En Granada, la Diputación y el Ayuntamiento de Jérez del Marquesado celebran la noche de las estrellas, donde además pondrán un telescopio especializado a disposición de los curiosos donde aprender de la mano de los expertos astrólogos.

La playa de Lloret de Mar celebra fiestas en sus chiringuitos, en Torrevieja donde la gente se reúne para observar 'las perseidas' o, por ejemplo, en Mojácar (Almería) donde el pueblo se ilumina con velas para hacer más atractivo el espectáculo estelar.

LAS LÁGRIMAS DE SAN LORENZO

Este fenómeno es conocido como 'las lágrimas de San Lorenzo' basándose en la leyenda que cuenta que San Lorenzo, guardián de los tesoros de la Iglesia, fue asado en una parrilla por el emperador Valeriano al no querer entregarle el preciado tesoro.

El santo soportó todo tipo de torturas durante el 10 de agosto del año 258, lo que provocó que durante las noches posteriores los romanos vieran cómo del cielo caían miles de estrellas fugaces.

Desde entonces, la leyenda sigue viva todas las noches de lluvia de estrella de los meses de verano cuando el cielo se inunda de miles de lágrimas que descienden a la tierra en forma de estrellas fugaces.