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“Vivimos un momento histórico muy difícil, enlutado por la violencia fratricida”, manifestó el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, durante la misa en la Catedral Metropolitana que marcó el final de las celebraciones, que comenzaron el pasado día 1.

“Quiera Dios que podamos tomar los acuerdos de nación que nos lleven a superar los grandes problemas de nuestro país, especialmente el problema de la violencia, para que en verdad podamos vivir en paz”, subrayó.

Escobar también expresó “a las víctimas” de la violencia la “cercanía” y el “acompañamiento solidario” de la Iglesia católica.

Los homicidios han bajado en alrededor de 52 % en El Salvador desde marzo de 2012 como producto de una “tregua” o pacto de no agresión entre las principales pandillas que operan en el país, según las autoridades.

Sin embargo, las autoridades reconocen que persisten delitos cometidos por pandillas como extorsiones, asaltos o desapariciones, al tiempo que diversos sectores señalan que la “tregua” no es sostenible porque depende de la voluntad de esos grupos.

Los salvadoreños volverán mañana a sus actividades normales tras el período vacacional.