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Científicos argentinos lograron ampliar un 50 por ciento la vida útil de las fresas al tratarlas con un conservante natural desarrollado a partir del caparazón de los langostinos, informó uno de los investigadores. El sabor, la humedad, la vitamina C y demás características de las fresas pueden durar hasta un 50 % más gracias a un conservante natural que desarrollaron investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) de la provincia de Buenos Aires.

“Logramos extender la vida útil poscosecha de las fresas mediante un recubrimiento de quitosano, un conservante natural que obtuvimos de la cáscara de los langostinos”, explicó el ingeniero químico Fernando Bollini, del INTI. El quitosano, un biopolímero no tóxico, biocompatible y naturalmente degradable con actividad antimicrobiana, antiviral y antifúngica, tiene la capacidad de ralentizar el deterioro de los frutos y permite un mayor tiempo de almacenamiento.

Además, Bollini explicó que decidieron trabajar con las fresas porque es un fruta que se degrada con rapidez y, por eso, es importante ampliar su vida útil. Alrededor del 40 % de las fresas que van al mercado argentino se descartan por mala apariencia y el deterioro que provocan los microorganismos.

Bollini explicó que llevan años con esta investigación y que ya tienen resuelta la producción de quitosano con el objetivo de aplicarlo a otras frutas y verduras. El recubrimiento líquido se aplicó mediante inmersión y pulverización, pero los científicos aclararon que tienen pensado trabajar incluso antes de la cosecha, para así poder ampliar aún más la vida útil de las frutas y verduras