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Caídos del cielo

Enrique Apac Ríos no era más que un escuálido chaval de 13 años cuando, en 1934, trepó con agilidad por un risco de Acapulco. Al alcanzar una altura considerable, por encima de los 20 metros, hinchó el pecho y, para impresionar a una niña, se lanzó al agua, a la estrecha y caprichosa hendidura que hay entre dos cortados, justo cuando entraba una ola. Aquel chico inició una tradición que hoy en día…

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