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Aguilar, “El Juli” y Perera enseñan a los más pequeños el arte del toreo

Cerca de 300 personas han disfrutado de la clase de toreo de salón que han ofrecido los maestros, que esta mañana han dejado que la faena corriera a cargo de los jóvenes, que han podido así demostrar su destreza ante sus ídolos.

Ataviados con sus muletas, capotes y banderillas, y con una actitud digna de un torero de primera línea, unos 30 niños y niñas de Santander han tenido el privilegio de demostrar a unos profesores de excepción que la cantera taurina viene pisando fuerte.

Después de guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente del tren que ayer descarriló cerca de la estación de Santiago de Compostela, el acto se ha desarrollado con el ambiente digno de una plaza como la de Cuatro Caminos, entre vítores y aplausos dedicados a los noveles toreros.

La lluvia, intermitente a lo largo de esta Semana Grande de la que disfruta Santander, ha respetado el acto, en el que los niños, algunos de ellos haciendo acopio de la actitud valiente de un torero, han ofrecido al público, primero con el capote y después con la muleta, unos pases, eso sí, ayudados por los matadores, hoy distinguidos maestros.

“¡Ole, ole!” se ha escuchado desde el otro lado de la “barrera” cuando Pedro, un niño santanderino de cinco años, se ha colocado en el centro de la improvisada plaza y se ha arrancado con un repertorio de pases dignos de un torero de cartel, en el que según el pequeño, él aparecería como “Pedro, el torero de oro”.

La otra anécdota divertida de la mañana ha surgido en el momento en el que Perera ha reconocido que su referencia en el toreo había sido Jesulín de Ubrique, lo que ha provocado una carcajada general entre el público, que el maestro de ceremonias, el periodista David Casas, ha resuelto con halagos a la figura del andaluz.

Un ambiente distendido en el que “El Juli”, el más demandado entre los jóvenes, ha reconocido que “ojalá hubieran salido iniciativas como ésta antes”, mientras no dejaba de hacerse fotos con pequeños y mayores que se agolpaban junto a él.

La iniciativa la ha impulsado la Asociación Taurina de Cantabria, cuyo presidente, José Miguel Álvarez, ha considerado que era necesaria para acercar el mundo taurino a los jóvenes.

“Es necesario que los toreros sean accesibles y que los niños vean a su ídolo vestido de persona normal”, ha señalado.

Con este proyecto, además, el presidente de la asociación, ha aprovechado para explicar a los periodistas que “en un futuro” pretenden “que vuelva a crearse la escuela taurina en Cantabria”, por lo que ha pedido la colaboración del Ayuntamiento para ponerlo en marcha.

Sin toros pero con mucho arte, así se resume una mañana en la que los jóvenes santanderinos han podido ver de cerca a sus ídolos, y en la que a algunos, que han demostrado su casta y su figura, sólo les ha faltado salir a hombros por la puerta grande”.

Por Patricia Muñoz

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