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SANTIAGO DE COMPOSTELA (Reuters) – Al menos 56 personas murieron el miércoles y más de un centenar resultaron heridas tras descarrilar un tren de pasajeros por causas desconocidas en las cercanías de Santiago de Compostela, en uno de los peores desastres ferroviarios de Europa.

El tren, que viajaba desde Madrid con 218 pasajeros y 29 tripulantes, circulaba a gran velocidad cuando se salió de la vía a las 20:41 horas a unos 10 kilómetros de la capital gallega en la víspera de su principal fiesta, la de su patrón el apóstol Santiago.

El descarrilamiento, que dejó una escena descrita por el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, como “dantesca”, obligó a atender a 141 heridos, 20 de ellos muy graves, que han quedado repartidos en distintos hospitales de la zona, según las autoridades sanitarias gallegas.

Núñez Feijóo fue informando sobre el creciente número de víctimas según avanzaban las horas tras el desastre, y dijo que había vagones que habían quedado destrozados por el descarrilamiento.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, convocó una reunión de emergencias con representantes de Interior y Fomento en la que se barajaba el accidente como principal causa del descarrilamiento, según Moncloa. Rajoy viajará el jueves a Galicia, su tierra natal.

“Ante una fatalidad como la que acaba de vivir Santiago de Compostela en la víspera de su día grande, como español y como gallego sólo puedo expresar el mayor sentimiento de solidaridad, y como presidente del Gobierno la voluntad más firme de apoyar a las familias de las víctimas y a los heridos, así como de esclarecer las causas del trágico accidente”, según un comunicado de Moncloa.

El elevado número de fallecidos lo situaría entre los accidentes ferroviarios con más muertos de la historia reciente del país. El último con mayor número de víctimas se registró en Albacete en 2003, cuando murieron 19 personas.

INVESTIGAR LAS CAUSAS

Un equipo de la policía científica acudió a Santiago para investigar las causas de un suceso que ha conmocionado y movilizado a Galicia, que ha suspendido los actos de su fiesta grande.

Varios vagones quedaron volcados sobre la vía, uno de ellos encima de otro y sobre el lugar se elevaba una columna de denso humo, unas imágenes que recordaban las de los atentados islamistas contra trenes de Cercanías en Madrid en 2004, cuando murieron 191 personas.

“No vamos a hacer ninguna declaración oficial hasta el análisis de las cajas negras, pero estamos descartando la hipótesis de un atentado o de un sabotaje”, dijo una fuente oficial.

Decenas de personas abandonaban el miércoles el lugar del descarrilamiento con sangre en el rostro, mientras los vecinos acudían a la zona con mantas y agua.

“Fue muy rápido, en una curva el tren empezó a dar muchas vueltas de campana, quedaron subidos unos vagones encima de otros y mucha gente quedó aprisionada debajo, tuvimos que salir por debajo de los vagones y nos dimos cuenta de que el tren estaba ardiendo”, dijo a Ricardo Montesco, que iba de pasajero, a la Cadena Ser.

Las autoridades hicieron un llamamiento a los ciudadanos para que acudieran a donar sangre, quedando colapsado el centro de transfusiones habilitado por la Xunta. Los hosteleros gallegos organizaron habitaciones para los familiares de las víctimas, a los que el Gobierno regional atenderá psicológicamente.