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La británica Jennifer Jones asegura que actuó por “instinto” el día que decidió secuestrar a cuatro de sus cinco hijos cuando en teoría debía haberlos enviado de vuelta junto a su padre, el español Tomás Palacín. La madre que tenía derecho a pasar unos días durante las vaciones de los menores, habló ayer sobre este asunto ante el Tribunal Supremo británico. Asegura que dos de ellos no querían volver junto a su progenitor y que estaban “traumatizados” por este hecho y que por eso decidieron huir. “Yo estaba muy preocupada por ellos. Esos niños no quieren regresar. Estaba bastante claro”, argumentó Jones, una maestra galesa de 46 años, que ahora se enfrenta a una posible pena de prisión por la presunta violación de la custodia.

Los hechos se remontan a las vacaciones estivales del pasado año. Tal y como fijaron los tribunales españoles en 2008 cuando el matrimonio se divorció, los hijos vivirían con su padre, quien reside en Mallorca, pero que podrían pasar algunas fechas con su madre. En el momento que debía devolvérselos al que fuera su pareja, los dos menores se refugiaron en la camisaria de la localidad de Llanelli. Palacín quien había viajado con Sara, su hija mayor de 17 años, para recoger a los hermanos de esta volvió solo con dos de ellos, mientras Jessica y Tomás permanecían en suelo ingles. “Yo estaba tan asustada porque sabía que tenía que estar en Cardiff. Yo estaba pasando por un montón de emociones”, explicó Jones ante la Corte.

Sus abogados afirman que le fue imposible cumplir la entrega porque los dos jóvenes se habían refugiado en la comisaria. El procurador general, Oliver Heald, opina, sin embargo, que Jones debe afrontar la pena por desacato por no cumplir la ley. El Supremo determinó, cuando ocurrieron los hechos, que los dos niños -que incluso llegaron a ser matriculados en colegio local por su madre- debían permanecer en una casa de acogida hasta que resolviese el caso. Jones se libró entonces de ir a prisión, una amenaza que ahora vuelve a sobrevolar su cabeza.

Jones, quien a su salida del juzgado dijo estar “devastada”, confiesa que no ha visto a sus otros hijos desde que regresaron a España. La familia materna ha hecho públicas algunas cartas de Jessica y Tomás. “No estoy contento del todo… No quiero ir a España”, reza una carta de la menor, que subrayó la palabra 'no'.