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BAGDAD (Reuters) – Al menos 30 personas murieron el sábado en múltiples explosiones de coches bomba en distritos predominantemente chiíes de la capital iraquí, Bagdad, dijeron fuentes médicas y policiales, en las más reciente de una serie de ataques que amenazan con hundir a Irak una vez más en un conflicto sectario desatado.

La mayoría de los ataques tuvieron lugar en concurridas áreas comerciales donde la gente se había congregado para comprar y reunirse después de romper su ayuno diario por el sagrado mes musulmán del Ramadán.

La explosión más mortal tuvo lugar en el barrio de Tobchi, en el norte de la ciudad, donde 10 personas murieron cuando explotó una bomba colocada en un automóvil estacionado en una concurrida calle comercial.

“Estaba parado cerca de mi local con amigos, cuando vimos un automóvil estacionado que provocó nuestras sospechas. Le gritamos al conductor, pero nadie respondió”, comentó el dependiente de un local Mohammed Murad.

“Minutos después, el auto explotó, golpeando las fachadas de las tiendas y lanzando a los transeúntes como juguetes. Todo lo que había frente a mí era fuego, humo, cuerpos muertos y personas heridas pidiendo ayuda”, agregó.

Otro coche bomba explotó en una calle comercial en el barrio de Karrada, provocando la muerte de al menos cuatro personas.

No estaba claro quién estaba detrás de las explosiones, las últimas en una campaña de ataques que ha provocado temores de un retorno a un conflicto sectario desatado en un país donde kurdos, musulmanes chiíes y suníes aún no han encontrado una forma estable de compartir el poder.

Las tensiones sectarias se han visto inflamadas por la guerra civil en la vecina Siria, que ha atraído a combatientes chiíes y suníes desde Irak y más allá para luchar por bandos opuestos en el conflicto.

Los insurgentes suníes, incluyendo al Estado Islámico de Irak, afiliado a al-Qaeda, han estado reclutando entre la minoría suní de Irak, que se enfrenta al dominio chií desde la invasión liderada por Estados Unidos que derrocó a Sadam Husein en el 2003.

Más de 535 personas han muerto en ataques militantes en lo que va de julio, según el grupo Iraq Body Count, que registra hechos de violencia en el país.

Esta cifra es aún menor que el punto más álgido de los sangrientos enfrentamientos sectarios del 2006-2007, cuando el número de muertos en ataques militantes algunas veces superó los 3.000 por mes.

En el poblado de Madaen, a unos 30 kilómetros al sudeste de Bagdad, una bomba colocada en el jardín de un combatiente de la milicia “Sahwa” respaldada por el Gobierno mató a cinco personas, dijo la policía.

Miembros de “Sahwa” a menudo son blancos de insurgentes suníes que buscan venganza por su cooperación con el Gobierno liderado por chiíes.