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Los manifestantes pedían la dimisión de Cabral y también gritaron consignas para protestar por el gasto público que han destinado las autoridades brasileñas para la visita del papa Francisco, que llegará a esta ciudad el próximo lunes.

“Del Papa prescindo, quiero mi dinero para la salud y educación”, gritaron los manifestantes, una consigna similar a las que se proferían el pasado junio contra la FIFA y el despilfarro en la organización de la Copa Confederaciones y el Mundial de fútbol de 2014.

Un grupo prendió fuego a un muñeco que representaba a Cabral en la esquina de la calle Arístides Espínola, donde reside el gobernador, con el paseo marítimo que recorre las playas de Ipanema y Leblon.

La protesta obligó a cortar el tráfico de vehículos por la avenida vecina a la playa durante varias horas.

En las últimas semanas la residencia de Cabral, ubicada en el barrio Leblon, el más adinerado de Río, ha sido el principal blanco de las protestas en la ciudad.

Los manifestantes critican al gobernador por la violencia de la Policía en la represión de las protestas y también lo acusan por supuestos indicios de corrupción, de los que no hay pruebas.