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EL CAIRO (Reuters) – Al menos tres personas murieron y 17 resultaron heridas cuando presuntos extremistas dispararon con un lanzagranadas contra un autobús que transportaba trabajadores en la provincia egipcia del Norte de Sinaí a primeras horas del lunes, dijeron fuentes médicas y de seguridad.

Varios testigos dijeron que los agresores gritaron “Allahu akbar!” (Alá es el más grande) después de alcanzar el vehículo en la ciudad de El Arish, que sufre un importante auge de ataques islamistas desde que el presidente Mohamed Mursi fue depuesto por los militares el 13 de julio.

El Ejército de Egipto dio que “un grupo terrorista” había intentado alcanzar un vehículo policial pero que falló, por lo que se dirigieron contra el autobús. El comunicado militar en la página de Facebook de su portavoz dijo que el ataque tuvo lugar en la carretera de El Arish.

Grupos islamistas de línea dura en el Norte del Sinaí, una región anárquica fronteriza con Israel y la Franja de Gaza, han intensificado sus ataques contra policía y soldados en los dos últimos años, aprovechando un vacío de poder tras la revuelta de 2011 que derrocó al autocrático presidente Hosni Mubarak.

La violencia ha vuelto a alcanzar niveles máximos desde la deposición de Mursi, y extremistas han atacado controles de seguridad y otros objetivos casi a diario, matando al menos a 13 personas e hiriendo a docenas.

Los Hermanos Musulmanes de Mursi sugirieron que el aumento de la violencia podrían haber sido impulsado por el propio Ejército.

“No descartamos que la violencia en el terreno de nuestra querido Sinaí sean actos artificiales”, dio el portavoz de los Hermanos Ahmed Aref en un comunicado publicado en Internet.

“Los incidentes de violencia contra civiles, policía y Ejército en el Sinaí son el trabajo de los servicios de inteligencia que buscan distorsionar…las protestas revolucionarias pacíficas de nuestro pueblo en el Sinaí contra el golpe militar”, dijo el líder de los Hermanos Esam El Erian en una nota publicado en su página de Facebook.

No había nadie en el Ejército disponible para responder a esa acusación.

Los trabajadores en el autobús atacado eran empleados de una fábrica de cemento, dijeron fuentes de seguridad.