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El puerto de Amberes ha sido escenario hoy de la tercera jornada de la Ruta Quetzal BBVA en Bélgica. Los 227 expedicionarios de 50 países que forman esta caravana ambulante han tenido la oportunidad de recorrer en barco el magno escenario del considerado como segundo puerto marítimo más importante de Europa tras el de Roterdam. Un recorrido de casi tres horas por el interior del puerto ha permitido a los expedicionarios encontrar el nexo de unión entre América y Europa ya que buena parte de los grandes mercantes que llegan a la capital mundial del diamante han pasado antes por el Canal de Panamá, el que fue uno de los puntos de paso de esta edición de la Ruta. Los 227 expedicionarios han podido dido comprobar que el puerto de Amberes sigue creciendo cada día. Hoy tiene abarca una superficie total de 135 kilómetros cuadrados que le convierten en el primer puerto mundial en superficie. Azúcar, fruta, sal, petróleo… de todo cabe en este puerto, aunque si por algo destaca Amberes es por los contenedores. Kilómetros y kilómetros de contenedores forman parte del paisaje de los muelles de Amberes. Es el primero del mundo en este campo.

Desde el barco en el que los ruteros han recorrido el interior del puerto han podido ver cómo los contenedores eran cargados en los grandes mercantes rumbo a todos los continentes. El rutero de Madrid, Gonzalo de la Torre Sánchez, asistía atónito a esta escena. “Es impresionante comprobar la velocidad a la que se cargan y descargan los contenedores. El puerto de Amberes es una mina para Bélgica”. Y no le falta razón. Este puerto mueve 250.000 millones de euros al año, según fuentes del consistorio de esta ciudad belga. Valga uno de los múltiples ejemplos que han podido conocer los expedicionarios: la cantidad de granos de café almacenados en los muelles de Amberes permite servir 1.000 millones de tazas de café.

El potencial económico del puerto de Amberes queda reflejado en las calles de esta ciudad de 500.000 habitantes y en especial en la zona más próxima al agua. Amberes está renovando los barrios próximos al río. La crisis económica no ha tocado a Bélgica. El edificio MAS, un proyecto diseñado por el despacho neerlandés Neutelings Riedijk Architcten, destaca en este ámbito. Es mucho más que un museo. Toma el pulso de la ciudad con sus diez pisos y fachada de piedra importada desde la India. Desde su mirador en el tejado, Amberes se erige como una urbe en expansión, un lugar de encuentro entre personas. Las 170 nacionalidades que se calcula hay en Amberes son la mejor prueba. Así ha quedado reflejado en una conferencia celebrada a media tarde en la conocida como iglesia de los Jesuitas, Saint Carolus Barromeuskerk. La relación entre el español y el flamenco se remonta al siglo XVI, cuando Fernando Colón compró 86 libros para la biblioteca colombina y cuando de las imprentas de Amberes salieron 200 libros en castellano. Para conmemorar esta unión entre España y Flandes, todavía hoy vigente, los alumnos del Aula de Música de la Ruta Quetzal BBVA han ofrecido un concierto en la iglesia de los Jesuitas delante de las pinturas de Rubens.

El recorrido por Amberes no podía saltarse el museo Plantin-Moretus, considerado el principal museo tipográfico del mundo. Plantin se convirtió en el principal impresor industrial en el siglo XVÏ. Junto al inventor de la imprenta, Johannes Gutenberg, determinó aspectos claves en la historia de la edición. El Museo presume de parque tipográfico que incluye las dos prensas más antiguas actualmente convervadas en el mundo (ca.1600).