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Diputados irlandeses seguirán debatiendo la ley del aborto la próxima madrugada

Los 166 miembros del Dáil llevan toda la jornada debatiendo hasta 165 enmiendas presentadas durante la última semana para modificar la controvertida legislación redactada por el Ejecutivo de coalición entre los conservadores del partido Fine Gael (FG) y los laboristas.

En un principio la votación estaba prevista para las 21.00 horas GMT de hoy, pero, dado el gran número de correcciones presentadas sobre el texto, cada una de las cuales debe también votarse, y la importancia del asunto, el Gobierno ha decidido que el debate no se extienda hasta más tarde de las 04.00 horas GMT, tras el cual se procederá a la votación.

Aunque el Ejecutivo confía en sacar adelante la nueva ley gracias a su mayoría, el asunto ha divido al FG, alguno de cuyos miembros han adelantado que votarán en contra, incluida la ministra para Asuntos Europeos, Lucinda Creighton, que se opone a que se pueda interrumpir un embarazo cuando la vida de la madre corra peligro por la amenaza de suicidio.

Todos ellos se enfrentan a la expulsión del partido y la pérdida de sus cargos, según ha advertido el primer ministro, el democristiano Enda Kenny.

En la actualidad el aborto es ilegal en Irlanda menos cuando la vida de la madre esté en riesgo pero está sujeto a la interpretación de los médicos, que normalmente tienden a negarse a interrumpir embarazos por miedo a consecuencias legales o por convicciones religiosas en un país mayoritariamente católico.

La nueva ley sustituirá a la normativa actual, que permite interrupciones del embarazo en circunstancias muy limitadas siguiendo directrices muy vagas recogidas en la Constitución.

El texto propone ahora que las interrupciones del embarazo en casos no considerados “de urgencia” se practiquen en unidades de ginecología del servicio público de salud, después de que dos médicos certifiquen que existe un “riesgo sustancial y real” para la vida de la madre.

Si se trata de una emergencia, un solo médico podrá decidir si es necesario practicar un aborto para salvar la vida de la embarazada.

No obstante, los médicos irlandeses podrán negarse a practicar un aborto por “objeción de conciencia”, si bien el hospital seguirá estando obligado a ofrecer la interrupción del embarazo en casos pertinentes.

Si se trata de una emergencia, un solo médico podrá decidir si es necesario practicar un aborto para salvar la vida de la embarazada.

No obstante, es la inclusión de la amenaza de suicidio como motivo para abortar la cláusula que más preocupa a algunos conservadores, pues creen que abrirá la puerta en Irlanda a lo que denominan “abortos a la carta”.

A este respecto, el proyecto de ley propone que un comité de tres expertos, compuesto por dos psiquiatras y un obstétrico, evalúe a través de un historial y entrevistas el estado de salud físico y mental de la madre, quien no será interrogada por los tres a la vez, tal y como querían los laboristas, para evitar dar un aire inquisitorial al proceso.

Si los expertos dan luz verde, será la madre la que decida seguir adelante con una interrupción, pero si ésta es denegada ella será la única que podrá apelar la decisión ante otra instancia médica compuesta por tres especialistas.

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