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“No tengo la intención de participar” en los actuales debates sobre la reforma migratoria después del proyecto de ley al respecto aprobado por el Senado, pero “espero que haya una solución positiva”, dijo Bush.

El expresidente (2001-2009), que habló en una ceremonia de concesión de la ciudadanía estadounidense a 20 personas celebrada en la biblioteca que lleva su nombre en Dallas (Texas), indicó que “las leyes que rigen el sistema de inmigración no están funcionando y el sistema está roto”.

“Espero que durante el debate (sobre la reforma migratoria) mantengamos un espíritu benevolente y entendamos las contribuciones que los inmigrantes hacen al país”, anotó Bush.

Según el exmandatario, la “gran mayoría” de los inmigrantes de EE.UU. son personas “decentes que trabajan duro” y llevan “vidas responsables”.

“La inmigración es señal de una nación segura y exitosa”, declaró.

Bush impulsó durante su mandato junto a los senadores John McCain (republicano) y el fallecido Ted Kennedy (demócrata) una iniciativa para una reforma migratoria que finalmente no prosperó.

El pleno del Senado aprobó el mes pasado un proyecto de ley para una reforma migratoria que abre la vía a la legalización y eventual ciudadanía de los indocumentados, refuerza la vigilancia en la frontera con México y establece una serie de medidas para el control de futuros flujos migratorios.

Hoy líderes republicanos de la Cámara de Representantes del Congreso analizarán a puerta cerrada su propia estrategia para una reforma migratoria integral.

Mientras, a esta hora, el presidente de EE.UU., Barack Obama, se reúne con los legisladores demócratas hispanos del Congreso para abordar la necesidad de la reforma migratoria y poner especial énfasis en sus beneficios económicos, según la Casa Blanca.