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Esta 59 edición del Festival de Teatro Clásico primero nos deleitó con un baile de la venganza, con la danza en mayúsculas y porque no, del éxito. La segunda apuesta se centra ahora en la prosa lírica, en las palabras que crean imágenes. En personajes que precisan voz, porque pocas veces son escuchados. En los soliloquios de emoción contenida con un denominador común, el desamor.