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El Hospital de Alzira (Valencia) ha efectuado la primera intervención en España de microcirugía percutánea para eliminar piedras en el riñón, un método mínimamente invasivo que trata los cálculos con láser a partir de una pequeña incisión de 2 milímetros en el riñón y la ayuda de una microcámara.

Según un comunicado de la Conselleria de Sanidad, la microcirugía percutánea es actualmente la técnica más recomendada en los foros médicos internacionales para el tratamiento quirúrgico de piedras en el riñón. La microcirugía percutánea presenta grandes ventajas para los pacientes que padecen piedras en el riñón, ya que permite eliminar los cálculos sin necesidad de llevar a cabo cirugía convencional.

De esta manera se reducen las posibles complicaciones asociadas a las cirugías más agresivas, como sangrado o riesgo de lesión de las estructuras adyacentes, lo que contribuye a mejorar considerablemente la calidad de vida del paciente operado.

Rápida recuperación

Además, al tratarse de una cirugía mínimamente invasiva, se acelera la recuperación (24 horas frente a los 5-6 días que supone la cirugía convencional), lo que permite que el paciente pueda reincorporarse a su vida cotidiana más rápidamente. El paciente que ha sido intervenido por primera vez en España con esta técnica es un joven de 34 años que tenía alojada una piedra de 2,5 centímetros en la parte inferior del riñón, que presentaba un alto riesgo de hemorragia ya que había sido intervenido de esa misma zona hace 15 años.

Gracias a esta técnica el paciente ha podido eliminar el cálculo renal “sin necesidad de grandes cortes de bisturí requeridos por la cirugía convencional, lo que ha posibilitado una operación mucho más segura y un periodo posoperatorio más rápido y confortable”, ha destacado el especialista del Servicio de Urología José Luis Palmero, que ha llevado a cabo esta cirugía.

La cámara endoscópica que se utiliza para la visualización del interior del riñón en esta cirugía, con 10.000 píxeles, permite al cirujano observar las características de las piedras que está tratando de una forma mucho más precisa que en la cirugía convencional. Este procedimiento fragmenta las piedras de forma más fina y los fragmentos son eliminados por el paciente a través de la orina de manera espontánea disminuyendo el índice de complicaciones y el dolor.