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BEIRUT (Reuters) – Fuerzas sirias combatieron el lunes con grupos rebeldes en la ciudad central de Homs en un enfrentamiento visto como crucial para los intentos del Gobierno de dividir a los rebeldes y fortalecer los vínculos entre la capital y los bastiones costeros del presidente Bashar el-Asad.

Las fuerzas de Asad han estado atacando Homs durante 10 días, impactando vecindarios controlados por los rebeldes en partes del centro de la ciudad con ataques aéreos, bombas de mortero y tanques.

Los rebeldes controlan gran parte del norte de Siria, pero han estado a la defensiva contra el Ejército de Asad desde que retomó el control de Qusair el mes pasado, una ciudad ubicada en la provincia de Homs y cercana a la frontera con Líbano, donde la victoria marcó un cambio en la suerte del Gobierno.

El recientemente elegido jefe de la opositora Coalición Nacional Siria dijo a Reuters que la posición militar de los rebeldes estaba débil y propuso una tregua durante el mes sagrado musulmán del Ramadán, que comienza el martes, para detener los combates en Homs.

No había señales de que el Gobierno en Damasco estuviera dispuesto a aceptar un cese al fuego de ese tipo.

“Estamos observando un desastre humanitario real en Homs”, dijo Ahmad Jarba, quien fue elegido el sábado.

Agregó que esperaba que la provisión de armas por parte de Arabia Saudí, el principal patrocinador de la oposición, llegara pronto a los combatientes rebeldes para fortalecer su posición en el terreno.

La Coalición Nacional Siria, un grupo mayormente en el exilio, tiene poca influencia sobre unidades rebeldes en el territorio en Siria.

Esto podría cambiar si tuviera éxito en facilitar el suministro de armas sofisticadas a la oposición, cuyos combatientes dicen que necesitan misiles para enfrentarse a las fuerzas aéreas de Asad.

La revuelta de dos años en Siria comenzó como una protesta pacífica pero, bajo una feroz represión de las fuerzas de seguridad, degeneró en una guerra civil.

El conflicto dejó más de 100.000 muertos, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo de supervisión con sede en Reino Unido.

Homs, a 140 kilómetros al norte de Damasco, está ubicada en un cruce estratégico que conecta la capital con bases del Ejército en regiones costeras controladas por la secta alauí de Asad, un desprendimiento del islam chií que ha dominado a la mayoría suní de Siria desde la década de 1960.

Asad está intentando cimentar el control de este cinturón de territorio, una medida que podría separar el norte y el sur del país, áreas donde los rebeldes están afianzados.

Estados Unidos y países suníes del Golfo dicen que están respaldando a la oposición, pero Asad ha tenido victorias significativas en los últimos meses con apoyo militar y financiero de Rusia y el chií Irán.

Combatientes del grupo militante chií Hezbolá, de Líbano, también ha cumplido un papel significativo en ayudar a Asad a recapturar ciudades fronterizas de los rebeldes suníes.

/Por Oliver Holmes/