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La mayoría de los adultos son incapaces de recordar cómo sabe la leche materna y qué se siente al beber directamente de la teta. Pero entre la población china más adinerada, sobre todo masculina, parece que esa sensación no es tan lejana. Han regresado a la más tierna infancia y han puesto de moda volver a ser amamantados. Es el último grito entre quienes pueden pagar los 2.000 yuanes (unos 240 eu…