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“Causa mucha alegría saber que se va a canonizar a Juan Pablo II (1920-2005), que sea declarado santo, un hombre que quiso a Nicaragua”, declaró a periodistas el cardenal nicaragüense.

Obando y Bravo destacó que el papa polaco Karol Wojtyla, proclamado beato el 1 de mayo de 2011, visitó en dos ocasiones Nicaragua “a pesar de que somos un país tan pequeño”.

Karol Wojtyla estuvo por primera vez en Nicaragua en marzo de 1983, cuando en este país centroamericano gobernaba el régimen sandinista.

En esa ocasión Juan Pablo II amonestó públicamente al poeta y sacerdote trapense Ernesto Cardenal por mezclar la religión con la revolución sandinista y durante una misa ofrecida en una plaza de Managua tuvo que gritar “silencio” a simpatizantes del régimen que gritaban “queremos la paz” y “poder popular”, en medio de la eucaristía.

Nicaragua vivía en 1983 una guerra civil entre la “Contra”, financiada por Estados Unidos, que combatía desde las montañas a los sandinistas, aliados de la extinta Unión Soviética y Cuba.

El papa Wojtyla visitó Nicaragua por segunda vez en febrero de 1996, cuando gobernaba Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997).

Asimismo, Obando y Bravo resaltó que Juan Pablo II “no estaba de acuerdo con el capitalismo salvaje”.

“Realmente un hombre lleno de amor y de caridad no podía estar de acuerdo con el capitalismo salvaje, sino que quería que se practicara la justicia sobre todo que se atendiera a la gente que tiene menos recursos, a los más pobres”, agregó.

Sobre Juan XXIII, el cardenal nicaragüense dijo que es “un papa que es un santo, humilde, un hombre de oración, un hombre sencillo que paseaba con el jardinero y lo invitaba a tomar algún refresco”.

“La Iglesia hace muy bien con canonizar a este santo”, anotó.

El papa Francisco ha convocado un consistorio de cardenales, cuya fecha aún no ha sido fijada, en la que se establecerá el día en que los dos pontífices serán proclamados santos.