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Según la mitología griega, Pegaso, el caballo alado, fue el primer ejemplar de estos animales que llegó a estar entre los dioses. Se puede leer en los textos que, cuando volaba, al mismo tiempo movía las patas como si galopara por el aire. Si Pegaso fue real o no, es una cuestión interna de quien se lo plantea. De lo que si tenemos certeza es de que, el pasado domingo 30 de junio, un caballo llamado Achtung (palabra alemana que significa 'peligro'), 'voló' durante los últimos 500 metros de la pista del madrileño Hipódromo de la Zarzuela.

La carrera saltó a las televisiones y a las páginas de los diarios debido a que en ella se produjo un hecho que el público presente en el hipódromo conocía y reconoció con una emocionada ovación a su final. El entrenador de Achtung, Roberto Lopez, había fallecido durante la madrugada del mismo día, tras luchar contra una larga enfermedad. El caballo nunca había ganado una prueba importante, y sin embargo, acababa de pasar desde la última posición del Gran Premio de Madrid (la prueba con más prestigio del calendario nacional) al primer puesto, superando en la meta por medio cuerpo al gran favorito, Entre Copas. Pero para sumar un dato más a todo lo acontecido, el jinete de Achtung, Marino Gomes, era la primera vez que lo montaba. Todo había sido un sorprendente giro del destino que Roberto no llegó a disfrutar.

Esta mágica victoria, sin duda asombrosa en su desenlace final, ha eclipsado en cierto modo el trabajo de un equipo que ha estado procurando que Achtung estuviera al más alto nivel de competición. Su propietario, Fernando Ruipérez, quiere insistir en este punto de manera particular. Durante el tiempo que Roberto permaneció ingresado (desde abril y hasta su fallecimiento), sus hermanos Tinín y Jorge se encargaron de la preparación del caballo, llevando fotos y vídeos de los entrenamientos diarios al hospital. A través de este material, Roberto sabía incluso si el caballo estaba especialmente nervioso, por la manera de sudar, y con sus indicaciones, se marcaban las pautas para que se corrigieran defectos y se insistiera en determinadas pautas de entrenamiento.

Achtung es un caballo de cinco años de edad, inquieto y juguetón, que se adquirió hace cuatro en una subasta. Hijo de campeones, la rutina de este caballo es siempre la misma, salvo que se acerque una competición, cuyo entrenamiento se intensifica. A las seis de la mañana suele estar en la pista, después de ser cepillado y preparado para montar. Cuando finaliza, vuelve a las cuadras, se le ducha, alimenta, y por la tarde se le vuelve a asear y a dar un paseo, siendo su trabajo más o menos fuerte dependiendo del día, 'como cualquier deportista, al que no le dejas que pierda la forma', según palabras de Jorge.

Marino Gomes, su jinete, insiste en este tema y en el de la alimentación, del caballo y en la suya propia. Él, al igual que su montura, debe mantener una forma física adecuada a la alta competición. Enfrentarse a un caballo como este, nervioso e inquieto, requiere de un estudio previo antes de la carrera. En especial cuando no se le ha montado nunca antes. Marino optó por una estrategia efectiva, aunque sacrificada, para el Gran Premio de Madrid. Debía mantenerse en el puesto final de la competición, alejado un cuerpo del resto, con el fin de que Achtung se mantuviera relajado. Y en la recta final, aprovechando el cambio de velocidad y la constancia que mantiene este caballo hasta la meta, debía conservar las fuerzas en los últimos metros de un total de 2.500. Una carrera muy larga que se dosificó perfectamente.

Achtung, ademas, no es un caballo que compita cómodo en pistas secas. Le gusta el otoño, y según Tinín, se desenvuelve muy bien en pistas cargadas. El caballo ha demostrado que ha sido capaz de adaptarse a un entorno distinto al suyo natural, y ahora le toca también cambiar de 'patio', es decir, de cuadra, y de entrenador. Se le va a trasladar, pero no va a dejar la alta competición. Su propietario tiene que elegir a partir de ahora qué carreras del calendario nacional e internacional son las más idóneas. Pero anuncia de que los aficionados que lo vieron triunfar pueden estar tranquilos. Volverá a Madrid para intentar seguir demostrando su poderío y su calidad.

Roberto, Tinín, Jorge y Marino hicieron un gran trabajo en conjunto. Ese fue el gran milagro. Durante el último Gran Premio de Madrid, entre los 11 mejores ejemplares españoles y algún frances, Achtung demostró que un caballo, galopando sobre una pista de competición pudo, al mismo tiempo, volar.