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“Anímicamente, estoy destrozado, porque, después de llevar once días en la lucha, caminando y sufriendo una barbaridad en busca de un sueño que, por lo que veo, se está haciendo imposible, es para derrumbarse y perder la ilusión”, señaló en entrevista a Efe el propio Belda, nada más salir de la reunión con el empresario de Las Ventas.

Manuel Martínez Erice, cabeza visible de la empresa Taurodelta, fue el encargado de bajar de la nube a Belda. En palabras del propio torero, el propio empresario le argumentó que “este año iba a ser imposible, que lo tenían todo prácticamente cerrado y que para el año que viene el apoderado siga insistiendo”. “Pero así llevo muchos años ya y sin respuesta de ningún tipo”, señaló Belda.

“Ya no se qué hacer para poder entrar en Madrid. Ni con gestas como esta consigo que la empresa muestre un mínimo de sensibilidad hacia una persona que sólo pide una oportunidad para jugarse la vida en Las Ventas y demostrar quién es”, añadió el murciano.

Lo único que le anima a seguir “para adelante” han sido “las innumerables muestras de cariño de la afición, de mi pueblo y, sobre todo, el apoyo mostrado por la prensa”, volcada con él desde el mismo día 24 de junio, cuando salió con su petate a la espalda cargado de ilusión en busca de una oportunidad, que, de momento, deberá aguardar.

“Es lo único que me mantiene con la ilusión de seguir luchando en la profesión y no tirar la toalla”, apostilló Belda.

De momento deberá conformarse con las “cinco corridas” que tiene cerradas este verano, todas ellas “en pueblos de mi región”, pues ni siquiera la empresa de La Condomina, la plaza de toros de la capital murciana, ha contado con él para la próxima feria del mes de septiembre.

“Es todo muy frustrante. Ni en Madrid ni en mi tierra me abren el más mínimo hueco para poder reivindicarme. De verdad que es para coger y marcharse, pero, aunque sea por amor propio, afición y amor a mi profesión, no lo van a conseguir”, finalizó.

Belda llegó a Las Ventas sobre las 12:30 de la mañana, donde le esperaban un gran números de aficionados y amigos procedentes de Murcia, que arroparon al joven murciano, de 24 años, hasta el interior de la Monumental madrileña, donde se reunió con el empresario Manuel Martínez Erice.

Visiblemente emocionado y con lágrimas en los ojos, Belda agradeció y abrazó a todas y cada una de las personas que aguardaban su llegada en la misma Puerta Grande del coso de la calle Alcalá, por donde volvió a salir para abandonarla, cabizbajo, y regresar de nuevo a Murcia, donde seguirá “trabajando y soñando con esa oportunidad”.