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La portavoz de Unidos Podemos en el Congreso de los Diputados, Irene Montero, presentó este viernes su candidatura a las elecciones generales como “el voto más útil para mejorar la vida de la gente”, puesto que “todos los avances sociales de los que presume el Gobierno” son obra de este grupo parlamentario, y también para que “el diálogo en Cataluña sea una realidad” y para que “los reaccionarios no gobiernen”.

En una rueda de prensa en la sede de Podemos tras el anuncio del presidente del Gobierno de que convocará elecciones para el 28 de abril, Montero partió, como suele hacer este partido, de que, contra lo que les dijeron y pensaba el propio PSOE, sí se podía sacar adelante una moción de censura, sumar una mayoría parlamentaria progresista y acordar unos Presupuestos como los pactados en octubre con el Ejecutivo.

 

Según dijo, “todo el mundo sabe que ninguna de estas medidas habría sido posible si el PSOE hubiera estado solo”, porque “por voluntad propia jamás habría implementado estas medidas”, como demostró en el acuerdo de investidura de 2016 con Ciudadanos. En otro momento presentó al secretario general del partido y candidato, Pablo Iglesias, como “el único al que no le van a temblar las piernas” ante los poderosos.

También reivindicó que Podemos es “la mejor garantía para un diálogo sensato y real con Cataluña”, y en este sentido interpretó, pese a su voto en contra de los Presupuestos por parte de los independentistas, que “cada vez son más los que en esas fuerzas apuestan cada vez má por el pragmatismo”. Según dijo, en la línea del diputado de En Comú Podem Joan Mena en el debate de totalidad de la cuentas públicas,”Cataluña no se puede cambiar sin España y España necesita a Cataluña para cambiar”.

Para Montero, el rechazo a los Presupuestos por ERC y el PDECat sólo “ha puesto en evidencia los límites del Gobierno de Pedro Sánchez para gobernar en solitario”, y se mostró dispuesta a intentar de nuevo la misma mayoría parlamentaria cuyo bloque se rompió en el debate de Presupuestos.

En concreto, cuando se le preguntó por un posible acuerdo con el PSOE y Ciudadanos, se propuso dialogar “con todos aquéllos que quieran mejorar la vida de la gente”, y precisó que “eso es imposible con Ciudadanos”, que no ha hecho ni una sola propuesta en este sentido y “ha decidido situarse del lado de la extrema derecha”.

Ya antes había hablado de “odiadores profesionales” y de una “reacción muy virulenta” frente al acuerdo de Presupuestos. Sin embargo, al final suavizó el discurso prometiendo “trabajar siempre sobre propuestas concretas” y no fijarse en el nombre ni las “etiquetas” del partido.