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Fundación Josep Carreras

El pequeño Rafa Álvarez Fernández, de tan solo cuatro años de edad, no pudo ganar la batalla a la leucemia que le llevaba acorralando desde que tenía dos años. El sábado murió mientras esperaba un trasplante de médula ósea compatible que necesitaba para su cura.

Su lucha arrancó cuando le detectaron unos pequeños moratones en el cuerpo cuando apenas tenía un año y nueve meses de edad. Tras diagnosticarle una leucemia linfoblástica aguda comenzaron los ingresos hospitalarios y los tratamientos.

Todo apuntaba a que la situación iba a mejorar pero, según recoge la ‘Fundación Josep Carreras‘, en octubre de 2018 una ligera cojera y unos moratones lo llevaron de nuevo al hospital, donde se confirmaron los peores presentimientos.

Según La Nueva España‘, cuando los médicos anunciaron a sus padres Óscar Álvarez y Noelia Fernández, que los dos años de tratamiento con quimioterapia no habían impedido la recaída, el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde había ingresado tantas veces, volvió a volcarse para tratar de buscar una mejoría en el niño y hacerle la vida lo más feliz posible.

El pequeño recibía la visita de payasos hospitalarios y todos los días celebraba la asamblea con sus compañeros del colegio público Parque Infantil de Oviedo, con una vídeollamada  en la que participaba.

Mientras, los médicos trabajaban sin descanso en la búsqueda de diversas opciones para hacerle un trasplante ya fuera de médula o de cordón umbilical. Rastrearon en el registro de donantes y en los bancos internacionales, pero ni siquiera se pudo intentar ante la evolución de la enfermedad que ponía fin a su corta vida.