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El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y la líder de los socialistas andaluces, Susana Díaz, recurrieron a las situaciones internas que viven en sus respectivos partidos en su último cara a cara antes de que se produjera la elección del primero para presidir el Ejecutivo autonómico.

En el último turno de intervenciones, Moreno afirmó que “hoy la humildad ha derrotado a la soberbia” y señaló a Díaz el que, a su juicio, ha sido su mayor “error”: “Nunca se le pasó por la cabeza que a lo largo de la legislatura su íntimo enemigo llegaría a ser presidente del Gobierno”. “Hay muchos en la calle Ferraz que están señalándole la puerta”, siguió.

“Ya veremos cómo empieza la legislatura y quién acaba de portavoz en el PSOE”, incidió el líder de los populares en Andalucía en esta guerra dialéctica con Díaz. “Su error le ha puesto sobre el espejo de sus propias contradicciones”, remarcó.

Se refirió así a que la actitud de “enorme fortaleza” que Díaz mantenía cuando Mariano Rajoy ostentaba el poder viró hacia “una actitud dócil” cuando Pedro Sánchez, que era “su íntimo enemigo”, se instaló en La Moncloa.

Díaz reconoció que con el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE puede “tener discrepancias políticas” pero negó tener “discrepancias orgánicas”. “Cuando hay cosas que decir que hace mi partido y no me gusta, nunca me han temblado las piernas”, remachó.

Tras su defensa, pasó al ataque y le pidió a Moreno que “no mire en lo ajeno lo que tiene que ver en casa”. Y le espetó que en el Partido Popular, antes de la “noche de la carambola”, “le estaban preparando un funeral de tercera”.

Estas palabras llevaron a Moreno a reivindicar su posición interna, incluso ante el secretario general del PP, Teodoro García Egea, presente en el Parlamento: “El que manda en el Partido Popular andaluz soy yo”.