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Acnur, la Agencia de la ONU para los refugiados, denunció este sábado que más de 30.000 refugiados cameruneses se desplazaron a Nigeria esta semana huyendo de la violencia en el suroeste y noroeste de Camerún.

Según informó este viernes Acnur en un comunicado, en la última quincena se han contabilizado unas 600 llegadas a asentamientos de refugiados y cuatro de cada cinco personas registradas hasta ahora son mujeres y niños, acogidos en los estados nigerianos de Akwa Ibom, Cross River, Benue y Taraba, la mayoría con la comunidad local.

Gran parte de las últimas llegadas proceden de las provincias de Akwaya y Eyumojock y recibieron la orden de abandonar sus hogares tras el incremento de la violencia en sus zonas de residencia.

Mientras los puestos fronterizos oficiales permanecen cerrados, Acnur y sus socios tienen presencia en las zonas fronterizas del lado nigeriano para “evaluar la situación y las necesidades de las nuevas llegadas”.

Por otra parte, facilitan la reubicación voluntaria de refugiados desde los puntos fronterizos hacia los asentamientos de Adagom y Anyake, que ofrecen una mayor seguridad según la agencia, así como acceso a alimentación, sanidad o educación.

En lo que va de año, según varios grupos de derechos humanos, unos 400 civiles han sido asesinados en la escalada de ataques entre grupos separatistas y fuerzas gubernamentales y más de 9.000 refugiados cameruneses han sido trasladados a nuevos asentamientos, donde reciben alimentos y utensilios básicos así como material para construir refugios además de kits de higiene personal, en el caso de mujeres y niñas.

No obstante, Acnur reconoció que, “a pesar de todo el esfuerzo, aún queda mucho por hacer para cubrir las necesidades”, ya que otros 21.000 refugiados viven en la actualidad en comunidades de acogida en más de medio centenar de localidades.

La temporada de lluvias y el difícil acceso por carretera a algunas áreas “hacen muy difícil la asistencia a los refugiados fuera de los nuevos asentamientos, cuyas necesidades en materia de alimentación, refugio, agua y saneamiento son agudas”, según subrayó la organización, para la que la educación “es también una de esas necesidades primarias, ya que el 48 por ciento de los refugiados registrados está en edad escolar pero sin escolarizar”.

Tras precisar que las agencias humanitarias están dialogando con el Gobierno sobre la necesidad de mejorar el acceso a la población desplazada, Acnur estimó en unas 436.000 las personas que podrían estar desplazadas en el interior del país y anunció que, en colaboración con OCHA, que coordina la respuesta de la ONU en el país, comenzó a desplegar personal en Buea para “ayudar a responder a las necesidades de las personas desplazadas”.