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Este miércoles se cumple el quinto aniversario de la proclamación del rey Felipe VI, que sucedió a su padre, Juan Carlos I, al frente de la Jefatura del Estado. Las señas de identidad de este primer lustro del reinado de don Felipe son la transparencia, la cercanía y la firmeza.

Ya lo adelantó en el discurso de su proclamación ante las Cortes Generales, aquel 19 de junio de 2014 en el que destacó el compromiso de la Corona con la sociedad.

“La Corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza; y para ello, velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente, como corresponde a su función institucional y a su responsabilidad social. Porque, sólo de esa manera, se hará acreedora de la autoridad moral necesaria para el ejercicio de sus funciones. Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda la razón que los principios morales y éticos inspiren -y la ejemplaridad presida- nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de todos los ciudadanos”.

La sombra de la corrupción, en el arranque del reinado de don Felipe, estaba instalada en la vida pública española, con el ‘caso Bárcenas’ y la trama ‘Gürtel’ cuestionando la financiación del Partido Popular, al frente del Gobierno. Corrupción que también salpicó al cuñado del Rey, Iñaki Urdangarin, que finalmente fue condenado e ingresó en prisión en junio del año pasado, en donde aún permanece.

Para mostrar la ejemplaridad de la Casa del Rey, el 28 de julio de 2014 el Monarca delimitó los criterios de actuación de los miembros de la Familia Real e impulsó una normativa sobre regalos, que define los supuestos en los que se considera procedente aceptarlos o denegarlos.

Además, la normativa establece reglas para el registro y custodia de los regalos, que se publican en la página web. Asimismo, se aprobó un código de conducta para el personal que trabaja en Zarzuela y nuevas instrucciones de contratación inspiradas en los principios de concurrencia, transparencia, agilidad, simplicidad y coordinación. Su apuesta por la transparencia, que había anunciado en su discurso, era una realidad ya en los primeros meses de su reinado.

CERCANÍA

Respecto a la cercanía por la que también abogó Felipe VI en su primer discurso como Monarca, los datos son esclarecedores. En estos cinco años de reinado ha recibido a 11.623 personas y ha realizado 1.434 actividades, según datos facilitados por Zarzuela. Los principales ámbitos de las actividades y audiencias de los cinco años de reinado son en el 38% de los casos de carácter institucional, el 19% referidas a las relaciones internacionales, el 11% del ámbito de la cultura y otro 11% del mundo de la economía. Ha realizado 62 viajes y ha recibido a 48 jefes de Estado.

Don Felipe ha pasado casi más tiempo fuera del Palacio de la Zarzuela que en sus dependencias, pisando calle y relacionándose con la sociedad española.

La Comunidad que más ha visitado en este lustro el Rey de España ha sido Cataluña, en 36 ocasiones, la autonomía que más quebraderos de cabeza le ha dado por las pretensiones separatistas.

El momento más álgido de su reinado tiene fecha: 3 de octubre de 2017, cuando ante la pretensión de la Generalitat de Cataluña de declarar la independencia incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía el Rey compareció en televisión de manera excepcional para exponer a los ciudadanos españoles “el momento de extrema gravedad” que vivía España y como esa intentona era “una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado” que había dividido a la sociedad catalana.

El Rey dijo en el discurso más importante de la historia reciente de España que “es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía”.

Pero también don Felipe envió “un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza”. “Son momentos difíciles, pero los superaremos. Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante. Porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos. Porque nuestros principios democráticos son fuertes, son sólidos. Y lo son porque están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad”.

CATALUÑA

En su último discurso navideño, Cataluña volvió a estar presente aunque sin mencionarla cuando don Felipe exigió que “las reglas que son de todos sean respetadas por todos” y tuvo un recuerdo especial para los políticos de la Transición, gracias a los cuales se garantizó “nuestra convivencia”, que se basa “en la consideración y en el respeto a las personas, a las ideas y a los derechos de los demás; y es incompatible con el rencor y el resentimiento, porque estas actitudes forman parte de nuestra peor historia y no debemos permitir que renazcan”.

Y si Cataluña ha sido la mayor preocupación del Monarca en estos cinco años, la parte positiva del reinado ha sido la de padre, con un momento de especial trascendencia: el 30 de enero de 2018, el día que cumplía 50 años y el día en el que impuso a su primogénita y heredera, la Princesa de Asturias, el Collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro. En ese acto subrayó ante su hija las “exigencias” y responsabilidades que implica su condición: “Te guiarás permanentemente por la Constitución, cumpliéndola y observándola; servirás a España con humildad y consciente de tu posición institucional; y harás tuyas todas las preocupaciones y las alegrías, todos los anhelos y los sentimientos de los españoles”.

(SERVIMEDIA)