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Las mujeres españolas tienen que trabajar 52 días más al año que los hombres para obtener el mismo salario. Esa es una de las principales conclusiones que se extrae del informe ‘Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa’, que publica este jueves la organización Oxfam Intermón.

Según el estudio, esa diferencia asciende a 59 días en el caso del conjunto de Europa, lo que se traduce en que las mujeres europeas todavía cobran un 16% menos que sus compañeros. Parte de esta brecha se explica, a juicio de Intermón, por factores como la edad de la persona trabajadora, su experiencia y el tamaño de la empresa, aunque un 14% de esa brecha en España queda “sin explicar” y solo puede atribuirse a la “discriminación directa o indirecta por razón de género”.

Según esta “radiografía”, las mujeres tienen, asimismo, el doble de posibilidades que los hombres de tener un trabajo con baja remuneración y, en el extremo contrario, representan solo el 20% de entre el 10% de población trabajadora con mayores ingresos en el año 2016 en Europa.

POBREZA LABORAL

Los bajos salarios, unidos al hecho de cobrar menos por igual trabajo son los principales motivos que llevarían a las mujeres a una situación de pobreza laboral que, denunció Intermón, “va aumentando tanto en Europa como en España”. “Sin embargo, su realidad queda en parte invisibilizada porque los datos de pobreza laboral se calculan por hogares y no reflejan la discriminación de género dentro del hogar”, agregó.

Tras recordar que algunos de los sectores más precarizados son la industria de la hostelería, restauración y turismo, en la que las mujeres constituyen el 55,8% de la fuerza laboral, y el trabajo del hogar y de cuidados, en el que representan el 87,9% del total, el estudio también desvela que casi cuatro de cada cinco personas trabajadoras a tiempo parcial involuntario en la UE son mujeres y en España, casi tres de cada cuatro.

En cuanto al perfil de estas mujeres precarizadas, “está muy claro” para el director de Intermón, Chema Vera, que habló de mujeres migrantes, jóvenes y familias monomarentales como las figuras que afrontan el riesgo “más alto” de precariedad y pobreza laboral.

En este punto, Vera afirmó que España tiene el “dudoso honor” de ser el país con más riesgo de pobreza laboral de toda la Unión para las mujeres migrantes, con más de una de cada tres, y aseveró que las trabajadoras migrantes extracomunitarias se encuentran, a menudo, entre las personas trabajadoras más explotadas y marginadas, ya que una de cada cinco se enfrenta al riesgo de pobreza laboral en Europa.

Por otra parte, en el mundo, el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres asciende a 10 billones de dólares al año, el 13% del PIB mundial, un dato que, en España, supondría el 41% del PIB y, en Europa, las mujeres dedican una media de 22 horas a la semana al trabajo no remunerado, mientras que los hombres dedican menos de 10 horas, según lamentó la ONG.

Según se colige de las entrevistas mantenidas con mujeres de España, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia, la situación de precariedad y pobreza laboral en la que viven acaba afectando a su bienestar físico y psicológico y factores como el estrés constante y la ansiedad ligados al trabajo “deja a las mujeres desmoralizadas, exhaustas y socialmente aisladas”, según Vera.

MEDIDAS CONTUNDENTES

Con el fin de alcanzar un cambio “realmente efectivo”, Intermón Oxfam exigió a la ministra de Empleo, Magdalena Valerio, “medidas contundentes” para acabar con la discriminación de la mujer en el mercado laboral y asegurar que la brecha de género “es historia”.

Entre ellas, abogó por incrementar el salario mínimo a 1.000 euros en 2020, reducir la temporalidad y la parcialidad involuntaria para acabar con la precariedad laboral que afecta en mayor medida a las mujeres y todo ello, reforzando “sustancialmente” en los presupuestos de 2019 los recursos humanos y técnicos de la Inspección del Trabajo.

Enmarcado en la campaña ‘No hay peros’, el informe aporta una serie de recomendaciones para España entre las que se encuentran la promoción de la corresponsabilidad en el trabajo de cuidados mediante la puesta en marcha de normativas como la ley de permisos paternales y maternales iguales, obligatorios e intransferibles, la universalización de la educación de 0 a 3 años y la mejora del Sistema de Atención a la Dependencia, complementado todo ello con un sistema de protección social “que ponga foco en las mujeres”.