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La tesis doctoral elaborada por Pedro Sánchez en 2012 destaca el papel que durante la década anterior, en particular durante los Gobiernos de José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, jugó la Presidencia del Ejecutivo en la diplomacia comercial económica y las estrategias de Marca País.

Así lo señala en las conclusiones de su trabajo, titulado ‘Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público (2000-2012)’, en el que Sánchez analizó “las acciones emprendidas por el conjunto de actores que conforman el Estado para lograr sus intereses económicos en los mercados mundiales”.

Entre dichas conclusiones, que resumen las aportaciones intelectuales fruto de la investigación doctoral, Sánchez señaló como un “paso acertado para la plena operatividad y desempeño eficaz de su labor” la creación en junio de 2012 del Alto Comisionado para la Marca España, cargo ocupado desde entonces por Carlos Espinosa, así como su dependencia directa de la Presidencia del Gobierno. “Para la economía y las empresas españolas la creación de una Marca España reconocida, respetada y reconocible es fundamental”, concluye sobre este punto.

En otra conclusión, Sánchez también destaca “la importancia que la promoción y defensa de los intereses económicos ha adquirido en la política exterior española”, aunque criticando que “esta no deja de ser una acción económica exterior muy centrada en la diplomacia comercial y las Estrategias Marca País, relegando otros elementos de la diplomacia económica (por ejemplo, la seguridad económica, la energía y la cooperación al desarrollo) sin duda importantes”. “Resulta en consecuencia necesario concebir una diplomacia económica con márgenes más amplios, que ensanche su horizonte de actuación hacia terrenos como la gobernanza económica global, la seguridad económica, la energía y la sostenibilidad global” recomienda el ahora presidente del Gobierno.

Así, Sánchez destaca que su tesis confirmaba la hipótesis de trabajo de la misma, que afirma que “desde 2000 hasta la actualidad, el conjunto del sector público español viene realizando una decidida acción de diplomacia económica, innovando en los siguientes frentes: institucional; instrumental y de forma inclusiva al contar, el sector público, con los actores privados en el diseño y en la aplicación de la acción económica exterior”.

Además, Sánchez resalta en su trabajo “las innovaciones institucionales en la diplomacia económica del Estado y los entes subestatales: mayor protagonismo del Jefe de Gobierno, Presidentes/as de Comunidades Autonómicas y Alcaldes/as”.

En la misma línea, la tesis señala que “la creciente implicación de Presidencia del Gobierno y de otros Ministerios ajenos al Ministerio de Asuntos Exteriores en las relaciones internacionales, ha supuesto la localización y concentración en el Jefe del Ejecutivo de un mayor número de responsabilidades en el diseño y ejecución de la política exterior”.

Sin embargo, sobre este punto determina que “las innovaciones institucionales creadas a nivel de Gobierno durante la última década (el Consejo de Política Exterior (Copex) y la Oficina Económica del Presidente (OEP)) cuentan con un balance dispar”. Así, Sánchez señaló que la labor del Copex “es pobre”, mientras que destacó a la OEP como “pieza fundamental de la diplomacia económica española”.

En este punto, Sánchez resaltó que la OEP asumió “un mayor número de responsabilidades en la definición e implementación de las relaciones económicas internacionales de España”.

En la misma línea, el actual presidente del Gobierno también resaltó que el Ministerio de Economía y Competitividad (Mineco) “también ha afrontado la modernización institucional de sus instrumentos de promoción económica exterior, principalmente gracias a la transformación del ICEX en un Ente público empresarial”.

“En resumen, las principales innovaciones institucionales realizadas en el ámbito diplomático tienen un marcado carácter económico; que incluso se extiende a otros ámbitos políticos como el de la Estrategia Española de Seguridad (EES) y la nueva Directiva de Seguridad, aprobada en 2012, que incluyeron como fuente de riesgo la inseguridad económica a la que la diplomacia económica puede contribuir a mitigar”, añade.

Por otra parte, en otra de sus conclusiones, Sánchez señala que el Gobierno de España dirigió “buena parte de su acción económica exterior a la promoción de las exportaciones y la captación de inversiones; centrándose, por tanto, en la diplomacia comercial y relegando otros aspectos de la diplomacia económica”.

“Nuestra investigación arroja datos positivos de la eficacia de los Planes Integrales de Desarrollo de Mercados (PIDM) en la mejora de las relaciones comerciales y de inversión de España respecto a los países objetivo: Brasil, China, Rusia, México, Estados Unidos India, Argelia, Marruecos, Japón, Corea del Sur, Turquía y los Países del Golfo”, afirma.

En este sentido, además, Sánchez concluye que existe una correlación “entre las exportaciones, las importaciones, la inversión emitida y recibida entre España y China en el marco del PIDM”. “Los resultados muestran una correlación positiva muy fuerte entre las exportaciones y las importaciones, así como una correlación alta entre la inversión emitida con las exportaciones”, indica, para añadir que “ello implica que cuanto más se importa de China y cuanto más grande es la inversión española en el gigante asiático, aumentan las exportaciones hacia China”.