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El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió este lunes de que “lo peor” de la crisis del Covid-19 “está todavía por venir” y anunció la convocatoria para esta semana de una segunda reunión para hacer una “evaluación” del proceso de investigación y desarrollo en torno al virus, convencido de que aún se está “lejos” de recobrar la normalidad porque, a escala global, la pandemia “está acelerando y va para largo”.

Así lo precisó en una rueda de prensa en la que hizo balance de los seis primeros meses de pandemia, que se cumplen este martes desde que la organización recibió los primeros informes y notificaciones de un grupo de casos de neumonía de causa desconocida en China.

“Hace seis meses nadie hubiera podido imaginar cómo un nuevo virus podría sacudir nuestro mundo y también nuestras vidas”. “La pandemia ha sacado lo mejor y lo peor de la humanidad”, espetó, al tiempo que estimó que, si bien contar con una vacuna es una herramienta “muy importante a largo plazo para poner bajo control al Covid”, existen varias “prioridades” que todos los países pueden llevar a la práctica “para salvar vidas desde ya”.

Entre ellas, citó la urgencia de tomar todas las medidas necesarias para poner fin a la transmisión y “suprimir” la propagación del virus, además de garantizar que los profesionales sanitarios cuentan con equipos de protección y mejorar el control y supervisión para detectar los casos así como aquellas destinadas a la identificación temprana y la atención clínica que, a su juicio, “salva vidas”.

Así, recordó que ofrecer oxígeno y dexametasona a los pacientes en situación grave “puede salvar vidas”, al igual que prestar “especial atención” a colectivos de riesgo como el de las personas mayores en residencias.

Junto a la importancia de “acelerar” la investigación, también insistió en que “la unidad nacional y la solidaridad internacional” resultan “esenciales” para conseguir una “estrategia integral” que permita “suprimir la transmisión, salvar vidas y minimizar el impacto socioeconómico del virus”.

“Independientemente de la fase en que se halle un país, estas prioridades, si se ejecutan de forma coherente, pueden inclinar la balanza”, defendió, al tiempo que, entre ellas, también subrayó la urgencia de “empoderar a las personas y la sociedad” puesto que, puntualizó, incluso lo que hagan las personas que forman parte de un colectivo de poco riesgo “puede suponer la vida o la muerte de un tercero”.

A su juicio, la “cuestión crítica que pesa ahora sobre los países es cómo vivir con el virus” para, a continuación, asegurar que las medidas “sin precedentes” que han adoptado numerosos países para suprimir la transmisión y salvar vidas “han surtido efecto, pero no lo han detenido completamente”, convencido de que el virus “tiene todavía tiene mucho espacio que pueda recorrer”.

Así, advirtió de que la humanidad necesita aún “importantes existencias” de “paciencia, resiliencia, humildad y generosidad en los próximos meses”. “Mucho hemos perdido, pero lo que no podemos perder es la esperanza”, recalcó, consciente de que “son tiempos para renovar nuestro compromiso con la sociedad”.

“Con la supresión de la transmisión, con salvar vidas, reactivar y acelerar la investigación y también compromiso con el liderazgo político”, agregó, al tiempo que aseveró que también es “buen momento para renovar el compromiso con la cobertura sanitaria universal”, que, a su entender, “puede ser la piedra angular del desarrollo socioeconómico y para obtener un mundo más seguro, más justo, más verde y para todos”.

INMUNIDAD DE GRUPO

Preguntado por la posibilidad de conseguir inmunidad de grupo, afirmó que es “algo difícil de lograr incluso cuando contamos con vacunas”, por lo que abogó por “centrar nuestros esfuerzos en hacer lo que está en nuestra mano utilizando las herramientas a nuestra disposición que han demostrado su eficacia y eficiencia a la hora de suprimir y detener este virus”.

“Si el gobierno se toma muy en serio su labor y hace todo lo posible para hacer test, rastrear casos, imponer cuarentenas y rastrear contactos y las comunidades asumen la responsabilidad de hacer lo que se espera de ellos a nivel individual, este virus se podrá detener”, confirmó, si bien alertó de que el virus continúa transmitiéndose “de forma agresiva”.

Para el responsable de esta agencia de la ONU, resulta “trágico” notificar que se han superado los 10 millones de casos y el medio millón de fallecimientos, algo que, a su entender, “podría haberse evitado con los remedios que tenemos a nuestra disposición”, porque las medidas “simples y básicas” de protección “siguen funcionando” frente a un virus “rápido, muy contagioso y asesino”.

(SERVIMEDIA)