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Monumento en recuerdo del hundimiento de un barco de esclavos en 1830 en la isla caribeña de Martinica | Foto: Unesco

Naciones Unidas celebra este viernes el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud con el fin de llamar la atención sobre las nuevas formas de explotación humana, como el tráfico de personas, la prostitución forzada, los niños soldados, la servidumbre laboral, el trabajo doméstico y la venta de menores, lo cual afecta a millones de personas, especialmente mujeres y niños, según la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

La directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, indica en un mensaje con motivo de esta conmemoración que este 23 de agosto se honra la memoria de “los hombres y mujeres que, en 1791 en Santo Domingo, se sublevaron y allanaron el camino para poner fin a la esclavitud y la deshumanización”.

En su mensaje, recogido por Servimedia, Azoulay, señala que “la lucha contra la trata y la esclavitud es universal y permanente”. “El horror de la esclavitud nos hace reflexionar sobre la humanidad y cuestionarla. La esclavitud es el resultado de una visión racista del mundo que pervierte todos los aspectos de la actividad humana”.

La titular de la Unesco subraya que “esa visión, que se instituyó como sistema de pensamiento y se lustró en todo tipo de obras filosóficas y artísticas, fue la base de prácticas políticas, económicas y sociales con un alcance y consecuencias mundiales”. “Hoy persiste en discurso y actos de violencia que no son en absoluto aislados y que están directamente vinculados a esa historia intelectual y política”.

“Para extraer enseñanzas de esa historia, debemos poner al descubierto ese sistema, deconstruir los mecanismos retóricos y pseudocientíficos utilizados para justificarlo y negarnos a aceptar cualquier concesión o apología que por sí misma conduzca a comprometer los principios. Esa lucidez es el requisito fundamental para la reconciliación de la memoria y la lucha contra todas las formas actuales de esclavitud, que siguen afectando a millones de personas, en particular a mujeres y niños”, apostilla.

Diferentes organismos internacionales y agencias de la ONU han cuantificado estas preocupaciones de Azoulay. Así, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recalca en un informe difundido en septiembre de 2017 que unos 218 millones de niños de entre 5 y 17 años trabajan en todo el mundo, de los cuales unos 152 millones son víctimas del trabajo infantil y 73 millones lo hacen de forma peligrosa.

La relatora especial de la ONU sobre las formas contemporáneas de esclavitud, Urmila Bhoola, señaló el pasado mes de marzo que “las formas tradicionales de esclavitud se han penalizado y abolido en la mayoría de los países, pero todavía prevalecen las formas contemporáneas de esclavitud en todas las regiones del mundo”.

(SERVIMEDIA)