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El líder de ERC, Oriol Junqueras, hizo uso este miércoles del derecho a la última palabra ante el tribunal que le juzga como cabecilla del 1-O. En una breve alocución que llevaba escrita abogó por devolver a la política el conflicto catalán para que sea resuelto con “el diálogo, la negociación y el acuerdo”.

Comenzó su alocución de dos minutos agradeciendo al tribunal “haberle dado voz tras tanto tiempo privado de ella”. “A ustedes que escuchan en rimas dispersas el ritmo de mis palabras”, dijo Junqueras citando al poeta Petrarca que conoció en el Liceo Italiano, donde estudió.

Junqueras se presentó como “padre de familia y profesor” que llegó a la tarea política de manera “tardía” y con “la voluntad de ser útil y de construir un mundo mejor”. Defendió sus convicciones pacíficas, republicanas y cristianas y se reafirmó en su defensa. Entre esas convicciones, dijo, hay una esencial: “Votar no puede ser delito”.

Tras defender que “hablar y escuchar es la base de cualquier entendimiento”, insistió en expresar su “compromiso irrenunciable con la bondad y la dignidad humana”. “Cualquier político comete errores, pero siempre he negado la mala política que niega el acuerdo o el diálogo”.

“Lo mejor para todos sería devolver la cuestión al terreno de la política, de la buena política, de donde nunca debía de haber salido” y reivindicó una vez más “el dialogo, la negociación y el acuerdo” para solucionar la situación creada en Cataluña.