Compartir

Este jueves ha tenido lugar la cuarta sesión del juicio contra Ana Julia Quezada por el presunto asesinato del niño Gabriel Cruz en febrero de 2018 en Rodalquilar.

Una jornada en la que ha declarado el comandante Montero de la Unidad Central Operativa, que ha reconocido que una de las hipótesis que se manejó es que Quezada quisiera sacar un interés económico.

“Parece una persona a la que le gustaba el dinero (…) no sabemos si buscaba cobrar un dinero. Es macabro pero parece que por ahí iba la cosa”.

Según ha dicho “era ella la que estaba animando a la familia a ofrecer más dinero” como recompensa.

A lo largo de la mañana también ha declarado un agente de la Guardia Civil que se desplazó a Burgos para investigar a Quezada. Allí tuvo conocimiento de que la expareja que tenía en esa ciudad tuvo cuadros de fiebre muy alta que ningún médico supo explicar. La Fiscalía le preguntó a Ana Julia por las búsquedas que se habían encontrado en su ordenador sobre plantas venenosas.

“El exmarido de Ana Julia nos contó que mientras estuvo casado con ella tuvo dos episodios repentinos de fiebres muy altas. No hallaron el motivo con las pruebas. Llegó a estar ingresado. En uno de los dos, en un viaje corto que hace de Burgos a Madrid se empieza a sentir muy mal en Guadalajara (…) A posteriori, sabiendo lo que les había ocurrido a las parejas posteriores, pensó que Ana Julia podía haber tenido algo que ver”, asegura el agente.