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El Gobierno articula un plan para reducir un 90% las emisiones de CO2 de aquí a 2050

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo con la que plantea alcanzar la neutralidad climática en 2050, una fecha en la que prevé reducir un 90 por ciento las emisiones de dióxido de carbono (CO2) respecto a 1990 y el 10 por ciento restante compensarlo con absorción de emisiones.

La ‘Estrategia a Largo Plazo para una Economía Española Moderna, Competitiva y Climáticamente Neutra en 2050’, aprobada a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, apunta las oportunidades económicas y de generación de empleo en la economía verde, según ha informado la ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, que destaca que la Estrategia identifica “oportunidades” económicas con la “suficiente anticipación” y espera que mejore la salud humana y la conservación de la biodiversidad, ya que su aplicación tendrá un “impacto positivo” en cuestiones como la calidad del aire.

Así, el Gobierno explica que la Estrategia está en línea con el objetivo de aumentar la ambición climática internacional que lidera la Unión Europea, que quiere ser el primer continente neutro en emisiones a mitad de siglo, para lo que la Comisión Europea plantea alcanzar un objetivo de reducción del 55% de las emisiones de CO2 en 2030. España ha respaldado la propuesta, junto con otros once Estados de la UE.

En concreto, reducir las emisiones de CO2 un 90 por ciento en 2050 supone pasar de emitir 334 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2018 a un máximo de 29 millones de toneladas de CO2 en 2050 y que el 10 por ciento restante de las emisiones sea absorbido por los sumideros de carbono, que deberán ser capaces de captar unos 37 millones de toneladas de CO2 equivalente a mitad de siglo.

La Estrategia a Largo Plazo forma parte del Marco de Energía y Clima del Gobierno, que acompaña al Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la Estrategia de Transición Justa, la Estrategia de Pobreza Energética, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático y, en especial, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (2021-2030).

En concreto, la Estrategia analiza distintas opciones para descarbonizar la economía y plantea que la neutralidad climática se base en tecnología y conocimiento científico. Además, apunta las que el Gobierno considera “señales de inversión” y el despliegue tecnológico que serán necesarios en los próximos años para cumplir con el Acuerdo de París. No obstante, cada década se elaborará una hoja de ruta detallada que asimismo se actualizará cada cinco años.

Entre las oportunidades que perfila la Estrategia, el Gobierno expone algunas para la industria mediante el desarrollo de sectores estratégicos como energías renovables, hidrógeno verde y el almacenamiento energético a lo largo de toda su cadena de valor.

El Gobierno estima que desplegar estas tecnologías contribuirá al autoabastecimiento energético y a un uso más eficiente de los recursos, que redundarán en el cuidado del medio ambiente y en una mayorresiliencia al cambio climático. Las nuevas transformaciones se realizarán según este diseño, en base al aumento de la cohesión territorial, la contribución al desarrollo rural y teniendo en cuenta el reto demográfico pero también con el diseño de ciudades más habitables.

MEDIDAS CONCRETAS

La Estrategia señala que para alcanzar la neutralidad climática en 2050 se necesitará un sistema energético basado fundamentalmente en energías renovables y representar un 97 por ciento en el consumo final. También se fomentará el ahorro y la eficiencia energética para reducir los consumos de energía primaria y final. En definitiva, se generará un cambio en la estructura energética que permitirá reducir la dependencia exterior y su consiguiente ahorro en importaciones de combustibles fósiles.

El modelo de estrategia prevé que el despliegue de renovables permitirá que el sector industrial nacional refuerce su posición de liderazgo en estas tecnologías, abriendo nuevas vías de desarrollo en el ámbito del almacenamiento o del hidrógeno renovable a lo largo de toda la cadena de valor.

Con la penetración de energías renovables, el plan prevé oportunidades en toda la cadena de valor industrial, mejorará su competitividad y capacidad productiva. Con la mejora d e la eficiencia energética y el ahorro, el consumo de energía primera se reducirá a la mitad en 2050 respecto a 2020.

Otros de los datos que expone el documento aprobado por el Ejecutivo, el sector eléctrico será cien por cien renovable antes de 2050 y la contribución de las energías renovables al transporte y la movilidad alcanzará el 79 por ciento, llegando al 97 por ciento en el sector de calor y frío. En cuanto a la movilidad y el transporte, prevé que sus emisiones se reducirán cerca del 98 por ciento respecto a las actuales y la industria lo hará en más de un 90 por ciento y el sector agropecuario y residuos alcanzará una reducción aproximada del 60 por ciento. Por su parte, el sector de la edificación logrará el 100 por cien de la descarbonización en 2050.

Por otra parte, el consumo de energía primaria se reducirá en un 40 por ciento gracias a las políticas de eficiencia energética, a los cambios de hábitos y a la economía circular, lo que según la estrategia redundará en una reducción de más del 30 por ciento del consumo de energía final.

En cuanto a las oportunidades económicas, la Estrategia a largo Plazo afirma que España puede ocupar una posición de liderazgo en nuevos segmentos de la cadena de valor como los asociados a la economía circular o a la digitalización. En ese sentido, señala que la inversión derivada de los Fondos de Recuperación y Resiliencia se orientará a acelerar la transición ecológica.

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