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El Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación ha convocado al embajador de Bélgica en España, Marc Calcoen, para mostrarle el “profundo malestar” por la carta que el presidente del Parlamento flamenco, Jan Peumans, remitió a la expresidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, en la que cuestionaba la calidad de la democracia española.

Según informaron fuentes diplomáticas, Peumans fue recibido el pasado jueves por la directora general de Europa Occidental, Central y Sudeste de Europa, María Aurora Mejía, quien le trasladó el “profundo malestar” por el “contenido” y los “términos” de la misiva remitida por Peumans a Forcadell.

Estas mismas fuentes explicaron que en paralelo a la convocatoria del embajador belga se celebró en el Ministerio de Exteriores de Bélgica, sito en Bruselas, una reunión entre el Encargado de Negocios de España, Jorge Notivoli, y la Dirección General de Europa de los belgas, a petición de España.

En ambas reuniones se entregó una copia de la carta de protesta que ha hecho llegar el Encargado de Negocios de España en Bélgica al presidente del Parlamento flamenco.

Dicha carta mostraba cómo Notivoli decía haberse sorprendido “muy negativamente” por haber encontrado en las redes sociales la misiva entregada a Forcadell.

Tras reconocer en el escrito que Peumans es “libre” de tener las opiniones que considere oportunas sobre Cataluña, apunta que constituye un hecho “hostil” el que “un responsable político de una región de un país de la Unión Europea se manifieste desde su puesto institucional insultando a un país amigo y aliado como es España al afirmar que no cumple los requisitos para formar parte de la Unión Europea y –sobre todo- faltando a la verdad”.

Le acusa de arrogarse la capacidad de “expedir credenciales democráticas” a partir de “parámetros a su medida” muy alejados, dice Notivoli, de los del secretario general del Consejo de Europa, Thorbjørn Jagland.

Esto le sirve para recordar al presidente del Parlamento flamenco que “ninguna autoridad judicial española ha ordenado la detención de nadie por sus opiniones políticas, sino por la presunta comisión de delitos muy graves tipificados en el Código Penal, tales como la rebelión y la sedición”.

Deja claro que España se rige por la separación de poderes y defiende la independencia de la justicia, al tiempo que recuerda que el Gobierno “no ordena la detención de personas”, reduciendo cualquier decisión “en materia de privación de libertad” a los jueces.

“Tenga por seguro que los tribunales españoles juzgarán con independencia e imparcialidad y ateniéndose a los hechos a las diferentes personas que actualmente se encuentran encausadas”, escribe Notivoli.

A su vez, le traslada su confianza en que “los responsables de países socios y amigos tengan tanto respeto por la independencia judicial y por el sistema político y constitucional español como el que nosotros manifestamos hacia el suyo”.

Por último, se pone a disposición de Peumans para informarle “cuantas veces sea necesario” sobre la situación en Cataluña, que “todos deseamos transcurra dentro de la normalidad democrática y del más estricto respeto a la Ley y al Estado de Derecho”.

La misiva que ha motivado la protesta fue entregada por el eurodiputado Mark Demesmaeker en la prisión de Mas d`Enric, en el Catllar (Tarragona) donde Forcadell se encuentra encarcelada. En ella, Peumans se afirma que en el último año “las cosas han ido a peor para la democracia en Cataluña” y que “la violencia empleada durante las elecciones fue la forma más indignante de una política poco democrática”.

También se pone de manifiesto que el arresto de los líderes independentistas es una “prueba más” de que el Gobierno español “no es capaz de formar parte de una UE democrática” y que hará todo lo posible, como presidente del Parlamento flamenco, para conseguir que Cataluña “tenga la oportunidad de elegir su propia identidad”.