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Este miércoles se celebra el Día Internacional de la Felicidad. Con motivo de tan señalada fecha, se ha difundido el ‘Informe Mundial sobre la Felicidad 2019’, auspiciado por la ONU a través de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés), lanzada en 2012 por el entonces secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Finlandia encabeza por segundo año consecutivo el ranking mundial de la felicidad, por delante esta vez de Dinamarca, Noruega, Islandia y Países Bajos. España asciende a un histórico 30º puesto y Sudán del Sur ocupa la última plaza.

Así se desprende del ‘Informe Mundial sobre la Felicidad 2019’, auspiciado por la ONU a través de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, por sus siglas en inglés), lanzada en 2012 por el entonces secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, difundido este miércoles coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de la Felicidad.

El trabajo, que cumple este año su séptima edición desde que naciera en 2012 -en 2014 no hubo- tras una reunión de alto nivel de la ONU sobre bienestar y felicidad, fue elaborado por Jeffrey D. Sachs, director del SDSN y del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia (Estados Unidos); John F. Helliwell, de la Facultad de Económicas de la Universidad de British Columbia (Canadá), y Richard Layard, de la London School of Economics and Political Science (Reino Unido).

El estudio clasifica a 156 países según la capacidad de las personas para labrarse una carrera, las emociones positivas, las emociones negativas, el apoyo social, la libertad, la corrupción, la generosidad, la esperanza saludable de vida y el PIB per cápita. Y el ranking se establece a partir de encuestas realizadas por Gallup entre 2016 y 2018.

Finlandia encabeza el ranking con 7.769 puntos, por delante de Dinamarca (7.600), Noruega (7.554), Islandia (7.494), Países Bajos (7.488), Suiza (7.480), Suecia (7.343), Nueva Zelanda (7.307), Canadá (7.278) y Austria (7.246), que conforman el ‘top ten’. Estados Unidos cae una posición hasta situarse en el 19º lugar.

España, con 6.354, escala al 30º puesto, lo que supone su máximo histórico, según revela el análisis de los datos realizado por Servimedia, porque hasta ahora había ocupado el 34º (2017), el 36º (2015 y 2018), el 37º (2012 y 2016) y el 38º (2013).

Antes de Finlandia, los países más felices del mundo eran Islandia (2012), Dinamarca (2013), Suiza (2015), nuevamente Dinamarca (2016) y Noruega (2017).

Por el contrario, Sudán del Sur es ahora el país más triste del mundo, como lo fueron Togo en 2013 y 2015, Burundi en 2016 y 2018, y República Centroafricana en 2017.

EVOLUCIÓN DESDE 2005

La felicidad mundial ha evolucionado si se analiza la Encuesta Mundial de Gallup de 2005-2006 hasta el año pasado. En cuanto a las emociones, ha habido una tendencia generalizada al alza en cuanto a las negativas, que comprenden la preocupación, la tristeza y la ira, especialmente en Asia y África.

Entre los 20 principales países ganadores de felicidad desde 2005 hay 10 en Europa central y oriental, cinco en África subsahariana y tres en América Latina. Las cinco principales caídas se centran en Yemen, India, Siria, Botsuana y Venezuela debido a una combinación de estrés económico, político y social.

“El mundo es un lugar que cambia rápidamente. La forma en que las comunidades interactúan entre sí, ya sea en escuelas, lugares de trabajo, vecindarios o en las redes sociales, tiene profundos efectos en la felicidad mundial”, apuntó Helliwell, coeditor del informe.

Sachs dedica un capítulo a Estados Unidos, un país rico donde la felicidad ha ido disminuyendo con el tiempo, y apunta que el informe supone “una evidencia aleccionadora de cómo las adicciones están causando una gran tristeza y depresión en Estados Unidos”.

“Las adicciones vienen de muchas formas, desde abuso de sustancias hasta juegos de azar y medios digitales. La búsqueda compulsiva de abuso de sustancias y conductas adictivas está causando una infelicidad grave. El gobierno, las empresas y las comunidades deben usar estos indicadores para establecer nuevas políticas destinadas a superar estas fuentes de infelicidad”, recalca.

(SERVIMEDIA)