Compartir

Los gobiernos de España y Brasil solicitaron este viernes la puesta en marcha de una investigación “independiente” que esclarezca las circuntancias de la muerte del concejal del partido Primero Justicia Fernando Albán en Venezuela mientras se encontraba bajo la custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia.

Así se pronunciaron, en una rueda de prensa conjunta en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, el jefe de la diplomacia española, Josep Borrell, y su homólogo brasileño, Aloysio Nunes, en la que reclamaron la puesta en marcha de una investigación “de carácter independiente” que esclarezca las causas de este fallecimiento y rechazaron llevar este caso al Tribunal Penal Internacional porque se originaría un “problema de oportunidad” para instaurar un diálogo político entre la oposición y el Gobierno venezolano, por existir una base jurídica “débil” para presentarlo como un crimen contra la humanidad y porque interferiría en la investigación que la Fiscalía de este tribunal ha abierto al respecto.

De este modo, España y Brasil se desmarcan de la denuncia que Colombia, Argentina, Chile, Perú, Paraguay, Canadá y Francia presentarán ante el Tribunal Penal Internacional por los crímenes de lesa humanidad y las violaciones de derechos humanos que, denuncian estos países, se están produciendo en Venezuela.

Borrell explicó que el pasado martes convocó al embajador de Venezuela en España, Mario Isea, para trasladarle la “más profunda preocupación” por el fallecimiento de Albán y reclamarle que las autoridades venezolanas lleven a cabo una “investigación independiente” que establezca “pronta y verazmente” las circunstancias que rodearon su fallecimiento.

Esto le sirvió para indicar que no tiene “nada en contra” de la investigación que haya puesto en marcha la Fiscalía venezolana, si bien optó por que se active una investigación “de carácter independiente”.

Señaló que este asunto tiene “trascendencia” en España porque “nos trae a la memoria lo sucedido en los últimos años del franquismo”, cuando había “personas interrogadas que saltaban por las ventanas”. Aclaró que no estaba comparando la situación actual en Venezuela con la que se vivió en España durante la dictadura de Franco, si bien reclamó al Gobierno venezolano que “dé explicaciones al mundo” sobre este caso. “La gente no se tira de la ventana desde un décimo piso. Algo tiene que haber ocurrido”, aseveró.

Por último, explicó que la visita que el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, Juan Pablo de Laiglesia, está realizando a Venezuela tiene como objetivo conocer de cerca la situación en el país caribeño.

Para ello, se ha reunido con la oposición interior, que “desgraciadamente, está muy dividida”, con representantes del Gobierno venezolano y con la comunidad empresarial española afincada en Venezuela. “El viaje está siendo tan intenso que retrasará su regreso. Eso es una buena señal, porque quiere decir que está hablando con más gente de la prevista”, manifestó.

Por su parte, Nunes indicó que Venezuela es un “vecino importante” para Brasil, un país con el que comparte 2.200 kilómetros de frontera, y del que ha recibido 150.000 venezolanos en los últimos tres años huyendo de la crisis humanitaria que se vive en Venezuela.

Por ello, deseó una “solución pacífica” de los “problemas” de Venezuela, rechazó cualquier “solución violenta interna” y cualquier “intervención exterior” y deseó que las autoridades venezolanas comprendan la importancia de abrir un “diálogo serio”.